Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Reptiles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reptiles. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de agosto de 2012

Lagartija Vallista

Lagartija Vallista (Liolaemus quilmes) - Sand Lizard

"Serpientes y humucutis, se ven más de una vez en los yuros,
 y especialmente en las fuentes, al borde de las mismas,
que se usan en los templos como pilas de agua bendita"

Adán Quiroga, El Folklore Calchaquí.

La vimos cruzar como un diminuto relámpago los senderos laberínticos trazados entre las pircas de las Ruinas de Quilmes, en el árido noroeste de Tucumán. También en Fuerte Quemado, al pié del pucará que recién se comenzaba a restaurar, no sabemos con que criterio. Un par de años después incluso se dejó ver en los caminos de arena próximos al cementerio de Santa María, algo más al sur y ya en Catamarca. Contamos más de diez en un área no mayor a una hectárea de superficie. Perseguimos a una cerca de aquel campo santo que luego de unos cuantos metros, bajo unos arbustos espinosos que impedían el paso y para nuestra enorme sorpresa, se sumergió en la arena. El premio a la perseverancia llegó en el verano de 2009, pues encontramos una al iniciar el ascenso al pucará del Cerro Pintado de las Mojarras. Se posó en una laja, de las tantas que conforman las pircas, nos miró confiada. Llego la foto. Saltó hacia un pedregal, capturó un insecto. Una foto más, en la que apenas sobresale de su boca el extremo de un élitro transparente. Compartimos en esta breve nota las imagenes y algunos comentarios acerca de este bello y poco conocido integrante de nuestra fauna.


Era una Lagartija Vallista (Liolaemus quilmes) Etheridge 1993; llamada localmente Umucuti o Ututo, nombres provenientes del quechua. Es una especie endémica de nuestro país que solo se encuentra en el Valle de Santa María o Yocavil y aquellos que conforman los Valles Calchaquíes, que abarcan el noreste de Catamarca, noroeste de Tucumán y suroeste de Salta. El ambiente es seco y caluroso, algo más húmedo en la proximidad del Río Santa María, que atraviesa el valle de sur a norte. Se encuentra en la Eco Región del Monte de valles y bolsones, así como también la de Prepuna y por supuesto, el ecótono entre ambas. Aparentemente es una lagartija común que no está incluida en ninguna categoría de peligro. Al menos nosotros la observamos en cada viaje, siempre durante el verano. Se alimenta de insectos, larvas y otros artrópodos pequeños que captura luego de rápidas carreritas, según pudimos observar. Para escapar de los predadores realiza un curioso comportamiento, al igual que otras congéneres propias de nuestras zonas áridas, pues literalmente se sumerge en la arena suelta con rápidos movimientos, enterrando primero la cabeza y luego el resto del cuerpo. A veces, ayudando a taparse con las patas posteriores. También se entierra en arena durante los periodos fríos. Los machos salen de la hibernación en setiembre, las hembras un mes después. Al llegar la primavera, las hembras presentan una coloración nupcial a ambos lados del cuello que va desde un amarillo tenue hasta un naranja fuerte. El amarillo tenue indicaría a los machos el comienzo de la etapa receptiva y el cortejo de estos podría ayudar a activarla. De hecho, el apareamiento en el campo se da cuando las hembras presentan coloración clara. El naranja fuerte se mantiene durante la gravidez para desaparecer gradualmente luego de la oviposición.


La Lagartija Vallista es un reptil escamado, es decir del Orden Squamata que incluye dos subórdenes: Ophidia (ofidios, serpientes) y Lacertilia (Saurios) que incluye a los lagartos, lagartijas y anfisbaenas. Este grupo se encuentra bien representado en nuestro país con una gran variedad de especies y numerosos endemismos. En efecto, según la Lista de lagartijas y anfisbaenas de Argentina (Avila et al 2010) el numero es de 242 especies. Dentro de este grupo, la Lagartija Vallista pertenece a la familia Tropiduridae (que cuenta con 176 especies registradas), y dentro de esta al complejísimo y diverso género Liolaemus (138 especies). Es un género propio de Sudamérica, más específicamente Andino-Patagónico. En efecto, las regiones con mayor diversidad se encuentran en el oeste árido de nuestro país, abarcando la región noroeste, cuyo y patagonia. Las provincias con mayor diversidad de lagartijas, lagartos y anfisbaenas son Catamarca y Mendoza con 50 especies registradas, luego Salta (47), Río Negro (46), Neuquén (45), San Juan (41), La Rioja (40), Chubut (38), Tucumán, Córdoba y La Pampa con (35), Santiago del Estero (33), Jujuy (32) y  Santa Cruz (31). Las provincias con menos representantes son Misiones (14) y Tierra del Fuego con solo una. Con el avance de las investigaciones se van descubriendo especies nuevas. Como dijimos, la Lagartija Vallista es un endemismo, es decir, una especie que solo se encuentra en un hábitat, región o país determinado, en este caso el Valle de Santa María y Calchaquí. Por ende, solo en nuestro país. Según Chébez et al (2005), "las especies endémicas son de gran importancia para la conservación del patrimonio genético nacional. Sus adaptaciones específicas a los hábitats en los que se desarrollan las hacen altamente informativas sobre distintos aspectos de la biología (selección del hábitat, biogeografía, evolución, etc.)"


El nombre científico de esta lagartija Liolaemus quilmes, compuesto de dos términos en latín según el uso desde Linneo, indica en el primero la pertenencia genérica de la especie (Liolaemus) y el segundo, quilmes, recuerda la localidad y el pueblo que le dio origen, los Quilme o Kilme. Este grupo, junto a otros de la parcialidad calchaquí, resistieron heroicamente el asedio español durante 130 años. En 1667 luego de ser derrotados militarmente fueron sitiados y su presa de agua envenenada hasta conseguir su rendición. Como los españoles no lograban someterlos para hacerlos trabajar gratis en sus haciendas, alrededor de 2500 personas fueron desterradas, conducidos a pie por más de 1000 km hasta la Reducción de Santa María de Quilmes, al sur de la ciudad de Buenos Aires dando origen al nombre de la localidad actual. Solo llegaron unas 400 personas.

Petroglifos con representaciones zoomorfas, "reptiliformes" según Bruch.

El valle estuvo poblado desde tiempos remotos como lo prueban los numerosos vestigios arqueológicos que incluyen instrumentos líticos y grabados rupestres. Los asociados a la cultura Ampajango se estiman de una antiguedad de alrededor de 8000 años. En la figura (tomada de Bruch, 1913) dos petroglifos que encontró Carlos Bruch en 1907 en las proximidades de la localidad de Ampajango, algunos kilómetros al sur de la ciudad de Santa María, provincia de Catamarca. ¿Lagartijas Vallistas? ¿reptiles? ¿chamanes con atuendos de reptil? en cualquier caso, sin dudas son representaciones estilizadas del mundo natural que pasaron a conformar su mundo simbólico, cultural, del que poco y nada podemos saber con certeza. Las representanciones de la lagartija aparecen también en urnas, pucos, yuros y jarros de las culturas que posteriormente habitaron el valle, principalmente de la Cultura San José y Santa María. Para Adán Quiroga su presencia en estos artefactos estaría asociada al agua en tanto elemento indispensable para la vida, relacionado con el pedido de lluvia necesaria para obtener buenas cosechas. Los pobladores de los valles calchaquíes llaman a esta lagartija Ututu, Humucuti, pero son nombres genéricos utilizados para casi todas las lagartijas en el noroeste argentino. Según cuenta Félix Coluccio en su Diccionario folcklórico de la flora y la fauna de América: "En algunas partes de Catamarca es creencia que cuando el umucuti muerde solo suelta a su presa cuando está por tronar o llover y, si alguien lo matara en esas circunstancias, más que seguro, afirman los supersticiosos, que al hacerlo perdería el juicio". Amarus (serpientes), ututus, umucutis y chelcos son en el folclore popular las "sabandijas" y alimañas que custodian las salamancas, que son los lugares donde según las leyendas se pacta con el Zupay (demonio) con el fin de obtener conocimientos o riquezas.

Río Santa María

La Lagartija Vallista, si bien no está amenazada de extinción, no se encontraría protegida por el Sistema de Parques Nacionales de la Argentina según Chébez et al 2005. Sin embargo, recientemente (2010) fue registrada por Nicolás Olejnik en el Parque Nacional Los Cardones, provincia de Salta (ver: Ecoregistros).


Para leer:

Ávila, L.J. et. al.: "Lista de lagartijas y anfisbaenas de Argentina: Una actualización" Centro Nacional Patagónico CENPAT-CONICET, Puerto Madryn, Argentina, 2010.
Bruch, Carlos: "Exploraciones arqueológicas en las provincias de Tucumán y Catamarca" Revista del Museo de La Plata, Tomo XIX, 1º parte, 2º serie tomo VI, Bs.As. 1913.
Chébez, J.C., Rey, N.R, Williams, J.D: "Reptiles de los Parques Nacionales de la Argentina" Monografía 19, Ed. L.O.L.A, Bs.As. 2005.
Coluccio Félix: "Diccionario folklórico de la flora y la fauna de América" Ed. Del Sol, Bs. As. 2005.
Gallardo, Jose M.: "Reptiles de los Alrededores de Buenos Aires", EUDEBA, Bs.As. 1977.
La Grotteria, J., D. Oscar y H. Alvarado (Eds.). 2011. Ficha de la especie (Liolaemus quilmes). EcoRegistros. accedida el 03/08/2012.
Quiroga Adán: "El Folklore Calchaquí" Ed. Sarquis, Catamarca 2005.
Salica, M.J. y Halloy, M.: "Nuptial coloration in female Liolaemus quilmes (Iguania: Liolaemidae): relation to reproductive state" Rev. Esp. Herp. (2009) 23: 141-149.

Ver también (sobre reptiles):  


sábado, 12 de mayo de 2012

Culebra de los Pajonales

 Culebra de los Pajonales (Philodrias patagoniensis) - Patagonian Green Racer

"no es raro que un niño se sienta más profundamente impresionado
a la vista de una culebra que a la de cualquier otro animal."

Guillermo Enrique Hudson, Allá lejos y hace tiempo.


Recorríamos el norte cordobés, siguiendo el Antiguo Camino Real que unía en su extenso recorrido la "Gran Aldea" de Buenos Aires, con la Ciudad de los Reyes, es decir Lima, en el Virreinato del Perú. Historia y naturaleza, nuestra búsqueda en un camino jalonado por postas y pueblos que hoy conforman al menos en el norte de Córdoba un circuito turístico de gran interés, se suceden entre valles y paisajes, naturales y rurales que convidan a los sentidos con su aroma y permiten al viajero aproximarse a sus misterios. Salimos de la ciudad de Dean Funes hacia el este por la ruta que atraviesa el extremo sur de la Sierra de Ambargasta en Sauce Punco, llegando a Intihuasi viramos hacia el norte, pasamos la Posta de Santa Cruz y visitamos la Posta de San Pedro Viejo, el pueblo y su cementerio. Más al norte, nos dirigimos otra vez hacia el este atravesando un ripio ondulado entre palmares de carandilla y montes bajos, hasta llegar a Caminiaga. Desde allí regresamos al Camino Real por un ripio diagonal hacia el sur. Si bien la mañana estaba fresca, el sol se hizo sentir al mediodía, superando holgadamente los 20º centígrados. Por ello, empezamos a especular sobre posibles avistajes de reptiles a pesar de que estábamos en pleno otoño. Vadeamos uno de los pocos arroyos con agua, y sobre el camino divisamos una serpiente que al acercarnos se perdió en los pastizales como un latigazo verde gris. El encuentro alentó nuestras esperanzas y alertó nuestros sentidos. Doscientos metros mas adelante hallamos otra, muy oronda, asoleandose en el camino.


Detuvimos el auto y nos aproximamos con cuidado, la serpiente, parecía dormida o aletargada, cosa que no nos asombró dada la época del año. Lejos de querer molestarla, le tomamos algunas fotos para registrar su presencia y confirmar la identificación específica. Casi no mostraba signos vitales. Pensamos que cualquier auto podría pisarla con o sin intención. Levemente la tocamos con una varilla en la mandíbula. Sacó su lengua bífida, onduló su cuerpo a penas pero se mantuvo en el lugar. Disparamos un par de fotos y luego grabamos su retirada, mínimamente inducida. Compartimos en esta nota con nuestros amigos y visitantes, el registro de esta especie de nuestra fauna no tan simpática para muchos, quizá por poco conocida.


La Culebra de los Pajonales (Philodryas patagoniensis), Girard, 1857; Culebra Ratonera o simplemente "Ratonera", Culebra Verde, Mboihovih en guaraní; es tal vez la serpiente de mayor distribución geográfica en nuestro país, pues se la encuentra desde el norte en Misiones y Jujuy, siempre al este de la cordillera, hasta las provincias de Neuquen y Chubut. También en los países vecinos: este de Bolivia, Paraguay, Brasil  (desde el nordeste hasta Rio Grande do Sul) y Uruguay. Es una especie muy frecuente y a lo largo de su distribución es posible hallarla en diversos ambientes en las provincias fitogeográficas Chaqueña, del Espinal, del Monte, Pampeana, Paranaense y Patagónica. A pesar de la variedad y extensión de su dispersión no se reconocen razas o subespecies. Según el Dr. José Maria Gallardo, Philodryas patagoniensis es sinónimo de Philodryas schotti y P. patagonicus; por ello es posible encontrar estos nombres científicos en algunos libros más o menos antiguos. Guillermo Enrique Hudson, el primer ornitólogo argentino, gran naturalista y literato, narra en Allá lejos y hace tiempo sus encuentros con esta especie:

"...encontré una culebra nueva para mí -la Philodryas scotti de los naturalistas-, culebra argentina bastante común. La reconocí como de igual especie a la que hallamos enroscada sobre la alfombra de mi hermanita. Algunos de los ejemplares que medí excedían de los dos metros."

El autor de la especie, quien la describe por primera vez y le otorga un lugar en la taxonomía, fue el médico y zoólogo francés Charles Frédéric Girard con el nombre de Callirhinus patagoniensis, en 1857. Su terra típica o localidad típica, lugar de captura del primer espécimen descripto, es la desembocadura del Río Negro, Patagonia, Argentina.


Lejos de negar a Hudson o de considerarlo exagerado, todos los herpetólogos que apuntamos en la bibliografia al final de esta nota, coinciden en que el largo medio de este ofidio ronda el metro y medio, 1.55 m, más precisamente, lo que no impide la existencia de ejemplares mayores, como tuvimos la ocasión de observar al menos en la región pampeana. Las hembras alcanzan las mayores longitudes. Su contextura en general es delgada y su tamaño es mediano, posee la cola larga y fina. La cabeza es grande y ovalada aunque poco diferenciada del cuello, los ojos son grandes con la pupila circular y el iris amarillo dorado. Su dentadura es opistoglifa, es decir posee colmillos posteriores acanalados a través de los cuales inocula su veneno. La toxicidad del mismo ha sido comprobada en humanos, su mordedura es dolorosa y puede ocasionar hinchazón local temporaria y edema. Un adolescente mordido en la mano por esta culebra experimentó una intensa somnoliencia durante 24 hs, pero dolor moderado, que desapareció menos de una hora después. En otro caso, un hombre joven mordido en la mano presentó edema braquial hasta la axila, y el dolor persistió durante dos semanas (Cabrera, 2010). No se conocen accidentes graves y de hecho los pocos registrados se dieron en casos de manipuleo, por querer agarrarla, ya sea en terrarios o en la naturaleza. En varias ocasiones, tal vez por compartir la fascinación de Hudson, capturamos esta culebra que es muy agresiva en estos casos y tira mordiscones. Recibimos unos cuantos, al tomar por la cola un ejemplar que superaba el metro, durante los días de la adolescencia allá por los bajos de El Cazador (Escobar), que impactaron en nuestro zapato y nos dieron una idea de su carácter irritable, su fiereza y velocidad.

Nótese el ojo grande con pupila circular e iris amarillo, la zona clara en el cuello, las escamas supralabiales (de 7 a 9), el color verdoso y las escamas del cuerpo punteadas de negro.


La coloración es aceitunada uniforme o grisácea pardusca, con las escamas algo mas claras en el centro y bordes negros más oscuros en la parte posterior que le dan un aspecto general reticulado. Ventralmente amarillenta o blanquecina con las extremidades de las escamas ventrales negruzcas o muy oscuras. Subcaudales divididas. Placa cloacal dividida también. Los juveniles poseen manchas oscuras más grandes y lineas claras a lo largo del cuerpo que se van atenuando hasta desaparecer en el estado adulto.


Es terrestre y diurna. Se la puede encontrar en pastizales húmedos, pajonales, sembradíos, cerros pedregosos y arenales. Es propia de áreas abiertas y aparentemente no habita selvas. Suele ser peridoméstica y acostumbra refugiarse bajo piedras, troncos y otros objetos sobre el suelo. Se alimenta de roedores (de ahí su nombre común: Ratonera), pichones de aves, saurios, ofidios, anfibios (encontramos un ejemplar atropellado con una Rana Criolla a medio tragar) y también llamativamente, arañas. Sus enemigos la comen solo en estados juveniles, entre ellos Lechucita, Halconcito, Chimangos y Caranchos, el Garganchillo; también el Zorro Gris. Al igual que todos los miembros de su estirpe acarrea una bíblica mala fama por la cual suelen ser matadas a primera vista, a pesar de su importantísimo rol en el control natural de plagas. De momento no se encuentra en ninguna de las categorías de peligro. 

Las Culebras de los Pajonales copulan en setiembre normalmente, pudiendo haber otra en marzo o abril.  Es ovípara, es decir que los huevos son incubados fuera del cuerpo materno, a diferencia de otros ofidios (la Yarará por ejemplo) que son ovovivíparos y en estos casos los huevos forman una cascara muy fina y son incubados dentro del oviducto de la hembra hasta el momento del nacimiento. La puesta es entre noviembre y enero, de 3 a 26 (13 en promedio) huevos elípticos blancos o blanco amarillentos, adheridos entre si, de 2,5-4,0 x 1,5-3,0 cm, comunmente en el interior de hormigueros a unos 40 cm de profundidad. Los nacimientos se dan entre enero y marzo.


Una tarde soleada de la primavera del 92´ pescabamos taruchas en un zanjón, a la vera del camino del boulevard apenas pasando "el bajo del 22" no lejos de Los Quirquinchos, en el sur de Santa Fe; la boya se hundió y mi primo tiró de la caña sobresaltado, con más fuerza de la necesaria. El pez fue a parar al otro lado del estrecho camino, sobre un pastizal bastante alto. Los dos corrimos a buscarlo. Nos llevamos tremenda sorpresa, saltamos hacia atrás largando la carcajada propia del susto. Delante de nuestros ojos se desató una maraña de culebras, oliváceas, largas, hacia todos los rumbos, entre los pastos hasta desaparecer. Una de ellas enorme, de mas de un metro y medio, probablemente la única hembra entre tres o cuatro machos. Se estaban apareando o al menos trataban de hacerlo. Normalmente, en el período de reproducción, la hembra va dejando un rastro oloroso que los machos persiguen, hasta dar con ella. Como en el caso relatado, a veces suelen juntarse unos cuantos.




Para leer: 

Cabrera, Mario R.: "Las serpientes de Argentina central" 2º ed, Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, 2010.
Gallardo, Jose M.: "Reptiles de los Alrededores de Buenos Aires", EUDEBA, Bs.As. 1977.
Giambelluca, Luis A. "Guía de Serpientes Bonaerenses" , 1º Ed. LOLA, Bs. As. 2004.
Giraudo, Alejandro "Serpientes de la Selva Paranaense y del Chaco" 1º Ed. LOLA Bs. As 2004.
Freiberg, Marcos: "El mundo de los ofidios" Editorial Albatros, Bs.As. 1975.
Hudson, Guillermo Enrique: "Allá lejos y hace tiempo" Sainte Claire Editora, Buenos Aires 1983.
Orego Aravena, Reynaldo: "Reptiles de La Pampa" Biblioteca Pampeana, Serie Folletos Nº 14, La Pampa, 1971.
Scrochi, G.J., Moreta, J.C., Kretzchmar: "Serpientes del noroeste argentino" Fundación Miguel Lillo. Tucumán, 2006.



domingo, 12 de febrero de 2012

El Geko Salamanca

 Geko Salamanca (Homonota fasciata) - South American Marked Gecko

En una nota anterior: Pequeño Dragón invasor, mostramos algunas imágenes de la Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica) que registramos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En nuestro país es una especie exótica, introducida desde Europa. Como comentamos en aquella ocasión, la salamanquesa es un reptil escamado que pertenece a la familia Gekkonidae de amplia distribución mundial.

En esta entrada compartimos algunas imágenes de una especie autóctona perteneciente a dicha familia: el Geko Salamanca (Homonota fasciata) Duméril & Bribon, 1839; también conocida como Geko del Monte, Chelco (nombre genérico, para todas las especies del Género Homonota), Ututu (en Quechua, más común en el noroeste y genérico para casi todas las lagartijas) o simplemente Salamanca (por su parecido con la europea). En literatura científica vieja puede figurar como Homonota horrida.

El Geko Salamanca comparte las características generales de todos los miembros de la familia Gekkonidae: cuerpo con escamas, cola relativamente corta, cuello muy marcado, cabeza triangular, ojos grandes sin párpados y con pupila vertical que revela sus hábitos nocturnos, aunque también es posible verlas durante el día. Pertenece al género Homonota que se caracteriza por la presencia de escamas granulares diminutas en la cabeza y es de origen andino-patagónico siendo las especies del mismo, propias del cono sur de sudamérica. La mayor simpatria  (varias especies emparentadas en una misma área) se da en el noroeste argentino. En nuestro país se distribuye desde el norte y más bien por el oeste, hasta el norte de patagonia, en las eco regiones del monte, chaco seco, prepuna y espinal.  Recientemente se lo ha registrado en la provincia de Corrientes, mucho más al este de su distribución habitual (Etchepare et al. 2011). Se la puede hallar en pastizales, estepas, roquedales y arbustales, también ambientes artificiales como las viviendas humanas.

Mapa de la distribución del Geko Salamanca en nuestro país basado en el trabajo de Cei (1993), tomado del SIB (Sistema de Informacion de Biodiversidad) de la Administración de Parques Nacionales.

Nosotros la encontramos en el quincho del área de acampe del Parque Provincial y Reserva Forestal Chancaní, ubicado en el departamento de Pocho, al oeste de la provincia de Córdoba. Es una especie insectívora. Cazaba pequeños insectos como hormigas y mosquitas atraídas por la luz en una noche cálida y cerrada de mediados de enero (15/01/2011, 21:29 hs).

El Geko Salamanca es un saurio más bien pequeño que puede alcanzar los 15 cm de largo desde el hocico hasta la punta de la cola. Su coloración es grisácea más o menos clara de acuerdo a donde se encuentren, con manchas oscuras dispuestas sobre el dorso a ambos lados de una línea central e interrumpidas por lineas transversales que continúan hasta la cola formando "facetas" rectangulares donde el animalito posee escamas más grandes y con el aspecto de espinas. El vientre es blanquecino.


Es una especie bastante común en su área de distribución y su status poblacional no está en ninguna de las categorias de riesgo. Su presencia esta comprobada en varios parques nacionales y reservas: Los Cardones (Salta), Copo (Santiago del Estero), Lihue Calel (La Pampa), El Leoncito (San Juan), Sierras Quijadas (San Luis), Talampaya (La Rioja), Ischigualasto (San Juan) (Acosta y Murúa, 1998), San Guillermo (San Juan) Los Pizarro (Salta) y la Reserva Natural Formosa. A esta larga lista agregamos el presente registro para el Parque Provincial y Reserva Forestal Chancaní (Córdoba).

Como dijimos es una especie peridoméstica lo que la hace vulnerable a la ignorancia de las personas. Existe una falsa creencia o superstición, que escuchamos en varias localidades incluso de parte de guías turísticos, que postula que los Gekos son venenosos. Completamente falso, lo repetimos no existen saurios (lagartijas y lagartos) venenosos en nuestro país. Por el contrario, son seres inofensivos e incluso benéficos dado que se alimentan de insectos. Más aun, algunos autores han mencionado que pueden ayudar en la eliminación de la Vinchuca (transmisor del Mal de Chagas) de las viviendas, puesto que se alimenta de ellas.


Para leer:

Ávila, L.J. et. al.: "Lista de lagartijas y anfisbaenas de Argentina: Una actualización" Centro Nacional Patagónico CENPAT-CONICET, Puerto Madryn, Argentina, 2010.
Etchepare, E.G. et al: "Homonota fasciata Duméril & Bribón, 1839 (Reptilia, Squamata, Phyllodactylidae). Primer registro en la provincia de Corrientes (República Argentina)" Cuad. herpetol 25 (1): 21-22, 2011.
Roig, V.G. y Cei, J.M. "Fauna y ecosistemas del oeste árido argentino: I Reptiles de la provincia de Mendoza" en Rev. Deserta, IADIZA, Mendoza 1973.
Orrego Aravena, R.: "Reptiles de La Pampa" Biblioteca pampeana, serie folletos Nº 14, La Pampa 1971.
Vanzolini, P.E.: "Geography of the South American Gekkonidae (Sauria)" Arq. Zool. Sao Paulo, vol 17 (2): 85-112, 1968.


Ver también (sobre reptiles): 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Pequeño Dragón invasor


 Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica) - Moorish Gecko

Encontramos recientemente, en el barrio de Mataderos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a este pequeño por no decir diminuto reptil, que los eventuales descubridores que nos acompañaban llamaron "lagartija de pared". Nada mal como nombre vulgar para denominar a este mínimo Saurio dadas sus particulares costumbres. Era la Salamanquesa Común (Tarentola mauritanica) Linneo 1758; también conocida en España como Dragoncito, Gecko Moro o Moorish Wall Gecko en inglés. El nombre genérico de "Gecko" es comúnmente utilizado para denominar a las especies de la familia Gekkonidae de la cual existen unos 60 géneros de distribución cosmopolita, principalmente intertropical aunque también en zonas templadas. Se caracterizan por su gran cabeza de forma triangular y su cuello bien marcado, la cola ancha y no muy larga. Sus ojos son grandes y tienen pupila vertical, características que revelan sus hábitos principalmente nocturnos, aunque también aparecen a plena luz del día.

La Salamanquesa Común o Dragoncito no es una especie autóctona, pertenece al grupo de animales que Chebez llama "la fauna gringa" o exótica es decir, aquellas que han sido introducidas en nuestro país desde otros continentes o países y que no se encontraban aquí en estado salvaje o natural. Su hábitat original es "Mediterráneo", esto es sur de Europa y norte de África (en efecto, su nombre científico es un gentilicio: mauritanica, de Mauritania, en el noroeste de África). Es muy común en España, más bien hacia el sur. En su hábitat original es nocturna pero aparece de día durante el invierno. Se la encuentra en rocas, paredes y edificios, a menudo se ubica próxima a las luces para capturar insectos.

Es de color pardo claro salpicado de manchitas claras y oscuras, su aspecto es espinoso pues tiene en las escamas tubérculos prominentes. Si pierde la cola puede volver a regenerarse.

Es un eximio trepador que puede agarrarse practicamente a cualquier superficie dadas sus principales adaptaciones. Posee manos y patas con cinco dedos. Los mismos cuentan con unas almohadillas adhesivas que se extienden a lo largo de todo el dedo. Estas almohadillas están compuestas por laminillas y vellosidades cutáneas que por fricción favorecen la adhesión a superficies muy lisas.

Esta adaptación le permite trepar verticalmente e incluso mantenerse con el dorso hacia abajo, caminando por cielo rasos y techos.

Detalle de los dedos, en el 3º y 4º posee uñas. Nótese las laminillas paralelas que le otorgan un gran agarre

incluso en superficies tan lisas como el vidrio mojado.

Nótese su gran ojo con pupila vertical.

Como dijimos esta especie fue introducida involuntariamente en nuestro país y se la encuentra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, expandiéndose hacia el Gran Buenos Aires. En algunos barrios es muy común: Villa Soldati, Lugano, Pompeya, Mataderos. Sabemos de su existencia en varias localidades de provincia: San Justo, La Tablada, Ramos Mejía, Caseros, Malaver y Villa Martelli.

Su boca es ancha y la lengua también, para capturar insectos.

Su tamaño va de los 9 a 15 cm, cuando es adulto.

En nuestro caso, un juvenil de algo menos de 7 cm.

En la ciudad aparentemente sería de hábitos crepusculares y nocturnos, en paredes y techos donde busca su alimento. Suele acercarse a luces con este fin.

Su coloración y rugosidad le permiten mimetizarse en paredes y muros.

Es un animalito absolutamente inofensivo y de carácter manso. En nuestro país existe la creencia de que los "geckos" son venenosos, algo que es completamente falso. Ningún Gecko es venenoso y en nuestro país no existen Saurios (lagartos y lagartijas) venenosos. En todo el mundo solo unas pocas especies de Saurios lo son. El ejemplo más conocido es el Monstruo de Gila (Heloderma suspectum) de México y EEUU.

Si bien es una especie invasora no parece causar problemas, ocupa un nicho ecológico vacío dado que no compite con especies autóctonas y solo se lo encuentra en la ciudad. Es útil al hombre en la medida en que se alimenta de moscas, mosquitos y otros insectos molestos.

La especie ha sido introducida en otras ciudades como Montevideo (Uruguay), Asunción (Paraguay) y en el estado de California (EEUU).

Las escamas de la cabeza son similares a las del tronco.

Luego de tomarle algunas fotos

le devolvimos su libertad.



Para leer: 

Chinery, Michael: "Guia de Campo de los Animales Silvestres", Ed. Blume, 1º Ed. Barcelona 1988.
Gallardo, Jose M.: "Reptiles de los Alrededores de Buenos Aires", EUDEBA, Bs.As. 1977.
Olmedo E.A.V. y Carrizo, Gustavo: "Saurios de la Provincia de Buenos Aires", Revista "El Naturalista", Suplemento 1, 1986.

Ver también (sobre reptiles): 


martes, 4 de octubre de 2011

Tortuga Laúd en la Costa Bonaerense



Escribía Borges en el prólogo de su Manual de zoología fantástica: "quién recorra nuestro manual comprobará que la zoología de los sueños es más pobre que la zoología de Dios". De acuerdo con el genial escritor en la relación existente entre los seres de este mundo y aquellos que se encuentran en el ámbito de lo fantástico, en rigor una zoología de bricolage parafraseando a Levi-Strauss, sin desmerecer de lo mitológico su profundo sentido, nada se compara al asombro que sentimos desde niños por los seres del mundo vivo.
Presentamos en esta nota, para aquellos que no la conozcan y compartimos el registro para los interesados en la naturaleza, la fauna autóctona o los reptiles marinos a este gigante de los mares, incansable viajero que con cierta frecuencia es posible hallarlo en el Mar Argentino: la Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea).
Agradecemos la imágen, y los pormenores del relato por supuesto, a nuestros amigos Juanjo y Moni que descubrieron el ejemplar y registraron su presencia, que constituye una rareza y según Chebez (1994) hasta ese año se conocían algo más de diez registros (sabemos de algunos más posteriormente), entendida la importancia del mismo. La imagen la tomaron a mediados de julio de 2010 pasado el mediodía, cuando se dirigian desde San Bernardo a Punta Médanos, poco antes de llegar al destino. Encontraron varado en la playa a escasos metros del mar el ejemplar de la foto, ya muerto, algo hinchado pero sin signos de putrefacción estimando en el momento no más de un día en ese estado. A unos doscientos metros hallaron otro, algo más pequeño, muerto también pero en muy mal estado. Al regresar, por la tarde, se detuvieron frente a la gran tortuga y, hecho curioso, descubrieron que habia sido descuartizada, cortada como a cuchillo notándo la carne fresca. Según me comentó Juanjo, la tortuga no tenia señales de haber sido cazada o atrapada, sino más bien de haber muerto por causas naturales. Por ello nos preguntamos quién, porqué y para qué se habria tomado el trabajo de descuartizar semejante animal a cuchillo, pensando a que tipo de riesgos estaría expuesta esta especie que se encuentra en peligro de extinción a pesar de que los pescadores que se embarcan en Punta Médanos aseguran que a veces las ven en el mar, a pocos kilómetros de la costa. Sospechamos que podria ser para utilizar su carne como "carnada" para pescar tiburones o quizá para alimentar una jauría de perros cazadores... pero tal vez solo sea nuestra imaginación, aunque recientemente leimos una noticia acerca de una Tortuga Laúd hallada en la costa, descuartizada del mismo modo, en el Estado de Sucre, Venezuela. (Ver la noticia: Encontrada Tortuga Cardon mutilada en Sucre).
En el año 2005 se encontró un ejemplar muerto en las playas del Vivero Dunícola Florentino Ameghino (el mismo donde se encuentra el Bosque Energético, motivo de una nota anterior) en la localidad bonaerense de Miramar. El cuerpo del animal fue recuperado con el trabajo de la gente del Museo Municipal Punta Hermengo y se encuentra en exhibición en una de sus salas junto a otro, hallado en Centinela del Mar en el año 1996. Podes ver el video que realizaron aquí: Tortuga Laúd en las playas del Vivero de Miramar.
Recientemente se la registró también en la playa de Mar de Ajó (no lejos del registro inédito que presentamos en esta nota) por un grupo de personas que encontraron a la Tortuga Laúd moribunda, el 19 de febrero de 2011 a las 22:20 hs. Mirá el artículo de Sebastián Fusco: Un nuevo registro de la Tortuga laúd en las costas bonaerenses que incluye una foto del mismo, en el portal dedicado a la conservacion de la naturaleza y las especies en peligro del gran naturalista, recientemente fallecido, Juan Carlos Chébez: Los que se van. 

Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea) - Leatherback
Dibujo de Aldo Chiappe, tomado de Chébez (1994).


La Tortuga Laúd, Dermochelys coriacea (Vandelli, 1761) es la mayor de las tortugas marinas. Se caracteriza por su caparazón coriáceo triangular con siete crestas logitudinales en el lomo y cinco en el vientre, que la asemejan a un gran laúd y se comprende el porque de su nombre vulgar. Los escudos estan practicamente ausentes y el aspecto liso del lomo justifica sus otros nombres: Tortuga de Cuero, Leatherback (lomo de cuero) en inglés, Tortuga sin concha, aludiendo a la falta del clásico caparazón rígido, detalle que sitúa a esta especie en una familia aparte Dermochelidae de la cual es el único representante. Es de color negro o gris oscura en el dorso con manchitas blancas o amarillentas, siendo el vientre gris amarillento. Posee una cabeza grande con pequeñas placas y un pico con saliencias triangulares semejantes a dientes. Las patas delanteras se han transformado en aletas y a diferencia de las otras tortugas marinas no poseen uñas. El caparazón llega a los 1,80 m de largo y 1,05 m de ancho y su peso puede llegar a los 644 kg aunque lo normal ronda los 300 kg según Chebez (1994). El Dr. José Maria Gallardo (1977) dice que su caparazón puede alcanzar los 2,40 m de largo, una envegadura de 2,50 m en las aletas y un peso maxímo de 950 kg, aunque estos ejemplares serían los más raros.

Su hábitat es netamente pelágico, es decir propia del océano, del mar abierto y se acerca a las costas para procrear. La dimensión de sus aletas le permite desplazarse con facilidad en su medio a estas poderosas nadadoras alcanzando una velocidad de 100 m en 10 segundos. Habita en los mares de todo el mundo, exepto los polares, pero nidifica en las playas de los tropicales entre los 30º L.N. y los 20º L.S. Para alimentarse se dirigen hacia aguas más templadas, como el caso del Mar Argentino, alcanzando en estos desplazamientos los 70º L.N. y los 35º L.S. (Chébez, op cit).
Se ha comprobado su nidificación en los siguientes paises: Angola, Australia, Burma, Brasil, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Guayana Francesa, India, Indonesia, Malasia, México, Mozambique, Nueva Guinea, Puerto Rico, Islas Salomón, Sudáfrica, Sri Lanka, Surinam, Thailandia, Trinidad y Tobago, Estados Unidos (Florida) e Islas Vírgenes. Esta tortuga realiza largos desplazamientos e individuos erraticos han sido registrados tan al norte como en Islandia, Noruega y Alaska o tan al sur como Chile, Argentina, Uruguay y Nueva Zelanda. No nidifíca en nuestro país y como antes mencionamos se la conoce por algo más de una decena de registros, ya sea por individuos enganchados en redes pesqueras o varados en la costa bonaerense presumiblemente extraviados o enfermos. Existen además, dos registros para el Río de la Plata: uno en el Arroyo Chaná en el Delta del Paraná donde comienza el río (partido de San Fernando) y el otro en Punta Lara (partido de Ensenada).

Está perfectamente adaptada a su medio y se alimenta principalmente de medusas por lo cual las "bolsitas de plastico" y distintos polietilenos son un peligro para la especie, que suele confundirlas y tragarlas. En busca de sus presas puede llegar a sumergirse hasta 190 metros, al limite de la penumbra en la zona mesopelágica.

La Tortuga Laúd sufre quita de huevos en casi toda su área de nidificación y generalmente no es cazada como alimento pues su carne es muy grasosa. En algunas regiones de Costa Rica se cree que beber el contenido de sus huevos en una especie de cocktail seria afrodisíaco y vigorizante.
Es un problema para su conservación la captura accidental en redes de pesca y el turismo intensivo en algunas de las playas donde nidifica sería una amenaza. También los derrames de petróleo como el  sucedido recientemente en el Golfo de México. Su estatus a nivel internacional es: Vulnerable. A nivel nacional se la considera: Rara.

Tortuga Laúd, aun viva, yaciendo en la banquina del Puerto de Mar del Plata luego de haber sido capturada frente a las costas bonaerenses por una lancha pesquera. Tomada de Freiberg (1979). Según relata este gran herpetólogo, la tortuga fue comprada por el dueño de una pescadería y como no servia para sopa, no tuvo mejor idea que atarla a una columna frente a su negocio como una curiosidad que atrayera clientes. La pobre tortuga agonizaba a pleno sol hasta que un camionero se compadeció, compró la tortuga y la llevó al Zoológico de Buenos Aires. Allí la introdujeron en un pequeño estanque donde el pobre animal se daba golpes y golpes contra los bordes. Al quinto día de esta odisea murió. Su cuerpo fue llevado al Museo de Ciencias Naturales para hacer una efigie en yeso que aún se conserva...


 Afiche de divulgación sobre las tortugas marinas que visitan nuestro mar realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina.

Además de la Tortuga Laúd, hay dos especies de tortugas marinas que también alcanzan nuestro mar: la Tortuga Verde (Chelonia mydas) y la Falsa Carey o Tortuga Cabezona (Caretta caretta) de menores dimensiones que la enorme Laúd.

Existe en nuestro país desde el año 2002, el Programa Regional de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas de la Argentina conformado por distintas entidades, ONGs y privados cuyo objetivo es establecer estrategias y objetivos consensuados para potenciar la capacidad técnica y logística de cada uno de los miembros que participan, con el fin de investigar y conservar las tortugas marinas que habitan en Argentina. No dejes de visitar su página: PRICTMA para enterarte de sus actividades, liberación de tortugas y demás noticias. En Montevideo, Uruguay, otro grupo realiza una actividad similar: Karumbé, en su web se puede encontrar muchisíma información, vale la pena visitarlas.
Para los interesados en estos animalitos y en qué hacer frente a un encuentro la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación ha elaborado un Manual de recomendaciones para el rescate de aves, tortugas y mamíferos marinos (2006), disponible para ser bajado gratuitamente, con la información básica requerida y en formato PDF. Como dice el afiche de la FVSA: ¡Conocerlas es defenderlas!



Para leer: 

Chebez, Juan Carlos: "Los que se van, especies argentinas en peligro" Editorial Albatros. Bs As 1994. Pags. 76-81.
Freiberg, Marcos A.: "El mundo de las tortugas" Editorial Albatros. Bs As 1979.
Gallardo, Jose M.: "Reptiles de los Alrededores de Buenos Aires", EUDEBA, Bs.As. 1977.
Rudloe, Anne & Jack: "Sea Turtles: in a race for survival", National Geografic, February 1994, vol 185 nº 2, pp 94-121. 


Ver también (sobre tortugas): 


Ver también (sobre reptiles): 



Mirá nuestros videos aquí:


sábado, 9 de abril de 2011

Falsa Yarará


Falsa Yarará o Culebra Ocelada (Tomodon ocellatus) - Ocellated Pampas Snake


Existen en nuestro país una decena aproximadamente de especies de serpientes comúnmente llamadas Falsas Yarará. Este nombre alude al parecido que tienen estos reptiles con las temidas Yarará (Ver: Yarará en Punta Rasa y Yarará en Sierra de la Ventana) tanto físicamente como en su comportamiento. En la naturaleza, el mimetismo no está restringido al medio o a la vegetación y estas serpientes son un ejemplo de ello. Tal es así que su parecido muchas veces les salva la vida pues "asustan" o las condena por el mismo motivo. Generalmente, son opacas y de colores apagados, gruesas y de cola corta; también se posicionan para el ataque y tiran mordiscones como lo hacen las verdaderas.

Llegamos al Parque Nacional El Palmar, alrededor de las 16 hs, pasamos el control de la entrada y nos dirigíamos por el camino principal, respetando las señales, muy despacio ya disfrutando del paisaje, cuando vimos sobre el camino algo oscuro que serpenteaba, bajo el sol otoñal. Paramos, con cuidado pues  había mucho tráfico dado el fin de semana largo. Nos acercamos y le tomamos las fotos que aquí compartimos. En dos ocasiones, tal vez por exedernos en proximidad, se preparó para el ataque y realizó el mismo. No somos profesionales de la fotografía, por ende la fascinación nos llega en primer lugar por los ojos, segundos después recordamos que eso que pesa colgado del cuello es una cámara pero el instante se ha perdido. A pesar de ello consideramos que las imágenes obtenidas ilustran bien a este ser poco conocido y valen como registro.  


La  Falsa Yarará o Culebra Ocelada (Tomodon ocellatus) es un reptil que pertenece al orden de los Escamados y dentro de este al suborden de los Ofidios. La familia es la Colubridae que agrupa a la mayoría de las serpientes de todo el mundo. En guaraní se la llama "mboi-pe-mi" y en Brasil "jararaquinha pintada".


Posee el dorso pardusco o castaño claro con una doble serie de manchas semi circulares marrón oscuras, simétricas a ambos lados de una notable línea vertebral blancuzca de media escama. Es gruesa y tiene la cola corta, cloacal dividida. Ventralmente es amarillenta con manchas negras irregulares cuadrangulares o redondeadas, con fosetas apicales.

Se la puede encontrar en lugares asoleados con vegetación herbácea, en lomas y terrenos altos, no es propia de selvas. En invierno en cuevas subterráneas. Se alimenta de babosas y ocasionalmente insectos.

 Mide unos 50 cm y los machos son mayores que las hembras.

 Es ovovivípara, luego de 3 meses de gestación tienen hasta 8 crías. Los juveniles suelen verse en febrero-marzo y miden de 13 a 15 cm.

La cabeza no se diferencia mucho del resto del cuerpo y tiene una banda occipital oscura en forma de "V". Desde el ojo parte otra banda marrón oscura hasta la comisura de la boca. La pupila de lejos parece redondeada pero es elíptica.




 Como dijimos, se la suele confundir con la Yarará por su actitud de defensa e intimidación a lo que debe sumarse su coloración y aspecto físico. Es una serpiente opistoglifa, es decir posee dos dientes acanalados en la parte posterior de cada maxilar y a través de ellos inocula cierta dosis de ponzoña que puede producir efectos locales y cierto malestar general. Es de carácter agresivo.

Esta especie habita áreas abiertas del sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y en la Argentina las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba (en febrero de 2005 la registramos en Cuesta Blanca, al sur de Villa Carlos Paz) y alcanza el noreste de Buenos Aires.

Falsa Yarará o Culebra Caracolera (Sibynomorphus turgidus)

Dos años atrás registramos en la Aurora del Palmar (Refugio de Vida Silvestre, administrado por la Fundación Vida Silvestre Argentina), lindante al Parque Nacional El Palmar, otro espécimen de Falsa Yarará, la Culebra Caracolera (Sibynomorphus turgidus), lamentablemente muerta, atropellada por un vehículo. Nótese el diseño de la misma, característico de "falsa yarará". Esta especie es más difícil de observar que la anterior dados sus hábitos cavícolas. Como indica su nombre se alimenta de caracoles y babosas. No supera los 40 cm de largo. Habita nuestro país en todo el norte, centro y litoral.


Ver también (sobre reptiles): 



Para leer: 

Gallardo, Jose M.: "Reptiles de los Alrededores de Buenos Aires", EUDEBA, Bs.As. 1977.
Giambelluca, Luis A. "Guía de Serpientes Bonaerenses" , 1º Ed. LOLA, Bs. As. 2004.
Giraudo, Alejandro "Serpientes de la Selva Paranaense y del Chaco" 1º Ed. LOLA Bs. As 2004.
AA.VV. "Fauna Argentina, Las Falsas Yararaes" CEAL, Buenos Aires, 1984.
Freiberg, Marcos: "El mundo de los ofidios" Editorial Albatros, Bs.As. 1975.

Mirá nuestros videos aquí: