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domingo, 24 de junio de 2012

Sapito Fantasma

Sapito Fantasma o del Desierto (Pleurodema nebulosa) - Mendoza Four-eyed Frog


Lo encontramos por casualidad, en la penumbra que arrojaba el farol del baño, capturaba pequeñisimos insectos, mosquitas, hormigas, atraídos por la luz. Todo era oscuridad en la cerrada noche del monte mendocino, salvo unas cuantas luces del Puesto "el Pichón", hogar de los guardaparques, centro de interpretación y camping, de la Reserva Bosques de Telteca (próximamente publicaremos una nota sobre este fascinante lugar). Sus congéneres vocalizaban frenéticamente desde alguna charca no muy lejana que descartamos buscar por el cansancio, producto de una larga jornada. Cenamos en el quincho, acompañados por unos cuantos coleópteros, una vinchuca y una enorme araña. Frente a los sanitarios, poco antes de irnos a dormir, apareció este sapito semejante a una  diminuta escultura de arena que nos obligó a desenfundar la cámara. Si bien es una especie común no es fácil verla. Se tienen que dar las condiciones para hallarla. Por algo se la denomina "fantasma". Son anfibios muy especializados, con particulares adaptaciones a su árido ambiente. Compartimos en esta nota algunos comentarios y las fotos que le sacamos a este casi desconocido batracio de nuestra fauna.   

El ejemplar que encontramos era un juvenil de apenas 1 cm de largo.


El Sapito Fantasma (Pleurodema nebulosa), Burmeister 1861; también llamado vulgarmente Escuercito Fantasma, Sapito del Desierto o Ranita de Cuatro Ojos Mendocina. Es un anfibio (Clase: Amphibia), del orden Anura que pertenece a la familia Leptodactilydae. No es una especie muy conocida, a pesar de ser endémica de nuestro país. No se la encuentra en ningún otro. Es el anfibio característico de la eco región del Monte que coincide con la Provincia Fitogeográfica del Monte (Cabrera y Willink, 1980), que en nuestro país se extiende por el oeste árido, desde Catamarca hasta Río Negro. También se la puede encontrar en el Chaco árido y al sur del espinal. Hacia el este se extiende por toda la provincia de La Pampa alcanzando el extremo occidental de Buenos Aires. 

La piel dorsal es lisa salpicada de verrugas glandulares, la coloración es grisácea con manchas grises más oscuras de forma redonda. También puede ser blanquecina con pequeñas manchas oscuras irregulares poco evidentes. En cualquier caso su coloración esta adaptada a su ambiente, tiene el color de su tierra que más que tierra es arena, estepas arbustivas con el suelo desprovisto de cobertura, cuando no salitrales. El vientre es liso con excepción de la superficie inferior de los muslos. Es de color blanco.

Tiene la cabeza ancha y el hocico truncado, que le otorgan un perfil característico.


Los ojos son laterales y algo prominentes; el tímpano es redondo y visible, ubicado detrás del ojo. Posee el pliegue supratimpánico curvado. Mano con leve reborde cutáneo y tubérculos subarticulares borrosos. Pie con tubérculo metatarsal interno córneo, en forma de azada, igual el externo. Glándula comisural redondeada (Gallardo, 1987).

Nuestro jovencito, apenas más grande que un insecto.

Posee las extremidades cortas. Cuando adulto, la articulación tibio-tarsal no alcanza al ojo.

Puede alcanzar un largo de 45 mm. El macho es más pequeño que la hembra y de tonalidades más claras.

Su constitución llega a ser corpulenta en la madurez, a pesar de su pequeño tamaño.


Como dijimos se distribuye por las zonas áridas del oeste y centro de nuestro país. En los períodos de sequía se ocultan bajo tierra. Tiene hábitos cavícolas y una gran capacidad de rehidratación. Con el regreso de la humedad salen a la luz y aparecen "de la nada" como "fantasmas" según la creencia popular.


"Esta es toda la arena: altura derrumbada,
lengua de agua, espuma, anfibio clausurado
nativa y horizonte, badajo de la noche
caparazón del tiempo, tortuga planetaria."

Armando Tejada Gómez, Poesía  (frag.) Existencia de la arena.

Frecuenta campos cultivados, que en su área de distribución suelen tener riego artificial. Se reproducen de octubre a marzo aprovechando los charcos temporarios de agua de lluvia donde hacen nidos flotantes de espuma. En estas ocasiones se suelen concentrar numerosos individuos. Al tiempo del pasaje de renacuajo a sapitos, se dan importantes radiaciones de individuos desde las charcas hacia todos los rumbos (este comportamiento es común a muchos anfibios, ver las notas anteriores: Explosión de vida y Explosión de vida II). Su vocalización es  continua y aguda, de gran volumen por lo que es posible escucharla desde muy lejos.

Se desarrollan rápidamente: pasa de renacuajo a sapito en solo siete días.

En ese estado lo encontramos.

Cuando adulto, el saco vocal es grisáceo.

Simpático el pequeñin.

Al día siguiente, recorriendo las cercanías, encontramos la charca...

... donde pululaban los renacuajos de su especie.

Estos poseen el cuerpo alargado, el hocico largo y prominente. La cola es más larga que el cuerpo (cabeza-tronco). El dorso y la cola son pálidos.

Vista del monte mendocino en Telteca, su árido hogar.

El Sapito Fantasma no se encuentra amenazado según la Asociación Herpetológica Argentina, pero el Consejo Asesor Regional Patagónico de la Fauna Silvestre considera su situación como Indeterminada. Su presencia esta comprobada en las provincias de Tucumán, Catamarca, Córdoba, La Rioja, San Juan, San Luis, Mendoza, Neuquén, Río negro y La Pampa. También en las áreas protegidas: Parque Nacional Sierra de las Quijadas (San Luis), Parque Nacional Talampaya (La Rioja) y Parque Nacional Lihué Calel (La Pampa), según el SIB. Nosotros agregamos la Reserva Bosques Telteca (Mendoza). Fue registrada además para lugares más áridos aún que los mencionados, como las Salinas Grandes, en el noroeste cordobés, frontera con Santiago del Estero y Catamarca, en charcas de aguas salobres.





Para leer:

Balde Jorge y Gutierrez Mercedes: "Sobre la presencia del género Pleurodema (Anura: Leptodactilydae) en el noroeste de la provincia de Córdoba, con especial referencia a Pleurodema nebulosa" Cuad. Herp. 11 (1-2): 69 - 85, 1997.
Gallardo, José M.: "Anfibios Argentinos. Guia para su identificación", Libreria Agropecuaria S.A. Primera Edición, 1987.
Roig, V.G. y Cei, J.M. "Fauna y ecosistemas del oeste árido argentino: II Anfibios de la provincia de Mendoza" en Rev. Deserta, IADIZA, Mendoza 1973.


Ver también:


martes, 29 de mayo de 2012

Suri Cordillerano en el norte de Mendoza

Suri Cordillerano (Pterocnemia pennata garleppi) - Lesser Rhea

"En los páramos y punas del Perú, y mucho mas en las provincias de Cuyo,
 Tucumán y Santa Cruz de la Sierra, se crían gran suma de avestruces.
 (...) Llámese el avestruz en la lengua general del Perú, Suri"

Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo.

Llegando a Mendoza por el norte, en nuestro viaje por Cuyo.

Pasamos la noche en el camping agreste del Parque Nacional El Leoncito, ubicado en el sudoeste de la provincia de San Juan, región del Cuyo. Compartimos el desayuno con algunos chingolos, comesebos y chiguancos, para luego despedirnos de los guardaparques y continuar nuestro viaje hacia Mendoza por un ripio en buen estado que comunica el pueblito de Barreal con Uspallata. Atravesamos la Pampa del Leoncito, a nuestra derecha se extendía el Barreal Blanco y detrás, el Cordón de la Ramada donde se destacaba la mole de uno de los picos más altos de la Cordillera de los Andes, el Cerro Mercedario (6770 msnm.). En la primera mitad del camino se recorren los últimos 40 km dentro de San Juan y las tierras que se extienden a la izquierda están bajo la protección del parque, por lo cual es factible observar fauna autóctona. No tuvimos mucha suerte, pero nunca perdimos las esperanzas. Pocos kilómetros después de cruzar el límite interprovincial, el trazo pasa cerca de la Ciénaga del Yalguaraz. Bajamos la velocidad para observar este lugar y para nuestra enorme sorpresa, un grupo de unas cinco aves caminaba lentamente hacia la ciénaga. No lo podíamos creer. Detuvimos el auto con el mayor sigilo posible y con las cámaras, hicimos lo que pudimos. Lentamente se alejaban, cada vez más. Al menos, nos permitieron registrarlos. En esta nota lo compartimos.


El Suri Cordillerano (Pterocnemia pennata garleppi), Chub 1913, es una raza o subespecie del Ñandú Petiso, Ñandu de Darwin o Choique (Pterocnemia pennata pennata), característico de la patagonia donde su presencia aunque escasa es frecuente. La especie que registramos es una variedad propia de las estepas y altipampas de la puna. Las poblaciones de estas dos razas de una misma especie están separadas geográficamente por más de 400 km. Poseen notables diferencias entre si e incluso para algunos autores serian dos especies distintas. La mayoría las considera razas de una misma especie que presenta una amplia variación individual. La raza que nos ocupa, llamada también Ñandú Petiso Cordillerano, Avestruz Moro o Suri Petiso, se diferencia del Choique por la coloración más ocrácea de la cabeza y el cuello, la presencia de largos plumones escapulares, las cubiertas más oscuras con puntas blancas bien contrastadas y los tarsos con 8 a 10 escutelaciones (el Choique tiene de 16 a 17). Para algunos autores el nombre científico del Suri Cordillerano es Pterocnemia pennata tarapacensis. Otros autores consideran a la especie perteneciente al mismo género del Ñandú y lo denominan: Rhea pennata.

Como dijimos, el hábitat de esta especie son las pampas y estepas altoandinas, puna, altiplano, por debajo de los 4000 msnm. La subespecie que nos compete fue registrada también en la prepuna y la zona de ecótono con el monte, entre los 2000 y 3000 msnm.

Caminaban lentamente, buscando su alimento cerca del mediodía, desde la ruta hacia el este donde se encuentra la ciénaga. Cuando detuvimos el auto, apuraron el paso, dando por momentos algunas carreritas, dispersándose para luego reunirse. Aparentemente se trataba de un macho adulto con cuatro juveniles.

Por momentos casi desapareciendo del paisaje, al que están perfectamente adaptados, pues con solo bajar el cuello lograban ocultarse entre las matas. Con curiosidad volvían a elevar el cuello para observarnos, sin dejar de alejarse.


El Ñandu Petiso, con sus dos razas: el Choique de patagonia y el Suri Cordillerano de la región andina, son parientes del más conocido Ñandú o Suri (Rhea americana). Pertenecen al orden de las Rheiformes y dentro de este a la única familia Rheidae. Son aves exclusivas de Sudamérica, no voladoras y grandes corredoras, de enorme tamaño para la clase; poseen largas patas de tres dedos, cuello largo y cabeza pequeña con grandes ojos que le permiten anticipar la proximidad de sus predadores. Son polígamos y suelen andar en grupos. El macho es el que incuba los huevos (9 a 25) cremosos, que ponen en nidos ubicados en depresiones del suelo, comunmente debajo de la Tola (Prastrephia lepidophylla). Se alimentan principalmente de hierbas con preferencia gramíneas, hojas, semillas y flores. También se incluyen en su dieta los insectos, lagartijas y pequeños roedores.


El Suri Cordillerano se distribuye desde el sur de Perú (Dptos. Puno, Tacna y Moquegua), Bolivia (Oruro y Potosí) y norte de Chile (Tarapacá, Antofagasta y Atacama), hasta el norte de Mendoza en nuestro país. Esta variedad se encuentra en peligro de extinción a nivel internacional dado que sus poblaciones, fuera de nuestro país, son puramente relictuales.


En Argentina su situación es algo mejor, si bien su estado es vulnerable. Existen poblaciones estables en todo el rango de distribución con localidades donde incluso es frecuentemente observado por los amantes de las aves. Entre ellos, el Monumento Natural Laguna Pozuelos y la Reserva Olaroz Cachauri en Jujuy, Los Andes en Salta, la zona de Antofagasta de la Sierra y Laguna Blanca en Catamarca, Laguna Brava en La Rioja, Parque Nacional San Guillermo y Parque Nacional El Leoncito, ambos en la provincia de San Juan. 


Su situación en la provincia de Mendoza es menos conocida, de hecho varias guías de aves no lo incluyen. Juan Carlos Chébez (1994) lo cita para el noroeste de Mendoza basándose en los ejemplares registrados por Reed (1916) para Cerro Pelado y Puente del Inca; la sospecha de Carlos Rusconi para Uspallata y el comentario de Roig (1965) que lo indicó para Yalguaraz (lugar de nuestro registro), Uspallata, Paramillos (confirmamos esta localidad, ubicada a 3000 msnm., por comentario personal de los guardaparques de la Reserva Villavicencio), Cerro Pelado y Puente del Inca, siempre por encima de los 1500 msnm. Chébez además, descubrió una población relictual fuera del ámbito cordillerano, en pleno dominio del monte, en la zona del Parque Provincial Ischigualasto (San Juan) y el Parque Nacional Talampaya (La Rioja).

En la región cuyana se lo suele llamar "Churi" o Suri como en el Noroeste, el vocablo proviene de la lengua Aymará y quiere decir "colgado", dadas las características de su plumaje que pareciera "colgar" desde el lomo del ave.

La zona verde oscura en la imagen corresponde a la Ciénaga del Yalguaraz, que es una gran depresión en el terreno de la planicie que se extiende de entre la precordillera y la cordillera de los Andes, varios arroyos temporarios confluyen en el lugar que conforma una cuenca endorreica. El Suri es un habitante característico de las pampas y estepas andinas, también quebradas, salinas y barreales, vegas, ciénagas y zonas húmedas.


El Suri fue capturado por los grupos cazadores y recolectores nómades desde tiempos inmemoriales, incluso su figura quedó plasmada en el arte rupestre. Las culturas agroalfareras también lo representaron y utilizaron sus plumas con distintos usos. En los tiempos del Incanato la especie fue protegida rigurosamente prohibiendo su caza y la recolección de huevos. Sus poblaciones eran muy densas conformando grupos de 100 a 200 suris. Solo el estado incaico podía utilizar sus plumas en adornos para la vestimenta. Con la colonización española la protección del Suri terminó. Las autoridades coloniales, virreynales y posteriormente de las repúblicas no supieron controlar el aprovechamiento de este importante recurso llevándolo prácticamente a la extinción. El Suri como especie, fue incluido en el Red Data Book aparentemente por su relativa rareza en los países vecinos donde se lo viene cazando en gran medida por sus plumas y su cuero. Si bien esta protegido en todos los países, sus plumas son vendidas en Bolivia para la confección de plumeros. Aparentemente es una costumbre muy antigua pues según relata el Padre Jesuita Bernabé Cobo (1582 - 1657) español, escritor, historiador y naturalista: "...las gastan en hacer curiosos quitasoles y plumeros para sacudir los altares y el polvo de las imágenes, para lo cual son en extremo buenas y muy preciadas; para que salgan los plumeros más galanos, suelen teñirlas de varios colores". Debe agregarse a los motivos de su declinación la caza para la subsistencia y la recolección de huevos. 

Registramos esta especie, Suri Cordillerano (Pterocnemia pennata garleppi) en la Ciénaga del Yalguaraz, noroeste de la provincia de Mendoza, el 25 de enero de 2012 a las 11:45 hs.



Para leer o consultar:

Chebez, Juan Carlos: "Los que se van, especies argentinas en peligro" Editorial Albatros. Bs As 1994. Pags. 76-81.
De la Peña, Martín: "Guía de Aves Argentinas",  Tomo I, 2º Edición, Editorial L.O.L.A., Bs. As. 1992.
Narosky Tito e Yzurieta Dario: "Guia para la identificación de las Aves de Argentina y Uruguay", Vazquez Mazzini Editores, Bs.As. 2006.
Olrog, C.C.: "Las aves sudamericanas" Tomo I, 1º Ed. Universidad Nacional de Tucumán, Fundación Miguel Lillo, Tucumán, 1968.
Olrog, C.C.: "Las aves argentinas, una nueva guía de campo" APN, Bs. As. 1984.


Ver más (sobre aves):


lunes, 20 de febrero de 2012

Centinela de Piedra

 Cerro Aconcagua 6962 m.s.n.m - Parque Provincial Aconcagua, Mendoza.

Nuestro país esta atravesado de sur a norte por la Cordillera de los Andes, la cadena montañosa más extensa del mundo, originada por el choque de la placa de Nazca y la de Sudamérica en el período terciario. Geológicamente es "joven", aunque en términos humanos sus moles de piedra parezcan eternas. La cordillera alcanza su punto más alto en el Cerro Aconcagua de 6962 m.s.n.m. ubicado en el noroeste de la provincia de Mendoza, Departamento General Las Heras. Completamente del lado Argentino. En efecto, el límite con la hermana República de Chile esta dado por la linea imaginaria que pasa por la divisoria de aguas y no por los picos más altos. Toda el agua que provee el Aconcagua, del deshielo de cada una de sus caras, corre hacia el atlántico. Desde 1981 el Parque Provincial Aconcagua protege en sus 71.000 hectáreas el ecosistema alto andino que rodea la montaña, glaciares, valles, vegas y ríos. Su flora y fauna característica. El enorme patrimonio natural y cultural, así como la imponente belleza del paisaje. En el limite sur el parque posee dos accesos desde la Ruta Nacional 7, corredor bioceánico que conduce a Chile, a lo largo del Paso de Uspallata. El primero se encuentra en el Valle de las Vacas próximo a la localidad de Punta de Vacas. El segundo, en el Valle de Horcones. Este ultimo es el más accesible y el que permite las mejores vistas del Centinela de Piedra. Cuenta con un Centro de Interpretación donde el viajero puede informarse, con dos senderos autoguiados que conducen a los miradores y es el acceso principal a la Plaza de Mulas campamento base donde los andinistas se preparan para los ascensos. En esta entrada, compartimos algunas imágenes del Sendero Laguna Horcones, los puntos destacados y un poco de la flora y fauna.

Centro de Interpretación Alfredo Magnani

El centro a modo de homenaje, lleva el nombre de Alfredo Magnani (1930-2011) eximio andinista, nadie como él conocía estas montañas y pocos las han amado tanto, la creación del parque le debe mucho a este abogado de profesión dedicado al andinismo desde jovencito, pues trabajó para su concreción e incluso presidió la comisión de asesoramiento para los funcionarios en el manejo de esta reserva que recibe unos 7000 andinistas por año. A los 16 años llegó a la cumbre del Aconcagua y fue el primero en escalar el glaciar sur del Tupungato (6635 m.s.n.m.). Fue uno de los integrantes de la legendaria Expedición Argentina al Himalaya "Presidente Perón" comandada por el malogrado Teniente 1º Francisco Ibañez, llegando casi a la cumbre del Monte Dhaulagiri (8147 m.s.n.m.). Hasta 1990 era el único argentino que habia superado los 8000 m.s.n.m. También se le deben numerosas rutas técnicas producto de sus relevamientos y ascensos a lo largo de la Cordillera, desde la patagonia a la puna. Falleció el año pasado, a los 81 años en la Ciudad de Mendoza. Sus cenizas fueron esparcidas en el Cementerio de Andinistas de Puente del Inca.

Busto del General Don José de San Martín

El Paso de Uspallata atraviesa la Cordillera siguiendo el curso del Río Mendoza, continuando luego por el curso del Río Las Cuevas desviándose casi en el límite con Chile por una cuesta que supera los 4000 m.s.n.m. en el Paso de la Cumbre donde se encuentra el Cristo Redentor, para luego descender del otro lado. Este paso natural era conocido por los pueblos originarios que habitaron la región y luego por los incas, en el extremo sur del Tawantisuyo (Imperio Incaico), así lo demuestran topónimos como "Puente del Inca" o "Aconcagua" que significa "centinela de piedra" en lengua quechua. Pero eso no es todo, por el Paso de Uspallata corría el Qapac Ñam (camino del Inca) que conducía a Chile tal como lo prueban los numerosos Tampus (tambos o postas incaicas, hoy ruinas arqueológicas) que existen a lo largo del mismo, dos de ellos en el paso:  Ranchillos (casi en la entrada al paso) y Tambillitos (próximo a la localidad de Polvaredas). Luego de la conquista española, durante el período colonial el camino continuo siendo la principal vía de comunicación entre Mendoza y Santiago de Chile, cosa que se sabe por los archivos históricos, también por los sitios históricos y arqueológicos que se encuentran en el paso como las Casuchas del Virrey (refugio para los chasquis o mensajeros del Virrey y los arrieros) o el Puente de Picheuta. Fue por donde pasó parte del Ejercito de los Andes, la columna del General Las Heras (el General San Martín cruzó por el Paso de los Patos ubicado unos cien kilómetros al norte, ya en la provincia de San Juan). Fue desde  la colonia uno de los pasos que utilizaban los arrieros que llevaban ganado a Chile. Mucho tiempo después, ya en el siglo XX  llegó el Ferrocarril Transandino, la Ruta Nacional 7, los túneles, los andinistas (el primer ascenso al Aconcagua lo realizó el escalador suizo Mathias Zurbriggen, en 1897), los centros de esquí y el turismo.

Vegas Andinas

Llegando al puesto de guardaparques "Horcones" (2950 m.s.n.m.). En este punto comienza el sendero de dos kilómetros (ida y vuelta) que se puede recorrer en una hora y es de baja dificultad, hasta el mirador del Aconcagua. Regresando por la Laguna Horcones.

Mulas al galope

provenientes de Plaza de Mulas (4370 m.s.n.m.) (12 horas caminando), Plaza Francia (4254 m.s.n.m.) (8 horas caminando) o Confluencia (3300 m.s.n.m.) (3 horas de caminata, que ahora le dicen "trekking") bajan cargando los equipajes de los andinistas.

El sendero serpentea entre lomadas de moreras, de origen glaciar

En algunos lugares la humedad se acumula ya sea de origen manantial o de deshielo formando vegas, mallines y lagunas que son los ambientes más biodiversos dentro de la eco región Alto Andina.

A mitad de camino se comienza a ver el Aconcagua, que exceptuando los Himalayas es el pico más alto del mundo.

Laguna Espejo

Violeta o Hierba Loca (Astragalus cruckshanski)

La temporada oficial recomendada para visitar el parque va desde noviembre a marzo, coincidiendo con el periodo estival por estas latitudes. Los inviernos son muy crudos en la región y normalmente hay nevadas que acumulan más de dos metros de nieve. De hecho, sobre la banquina de la ruta se pueden ver unas varillas de unos cuatro metros dispuestas a lo largo de la misma, que poseen medidas para saber cuanta nieve ha caido y para guiar al conductor de la maquina que la retira del camino. Al llegar el verano el parque va cobrando vida, todo se vuelve verde y las flores explotan en un espectáculo multicolor.

Cuerno de Cabra o Acerillo (Adesmia aegiceras)

Pajarito (Tropaeolum polyphilum)

Corregüela (Convelvulus arvensis) Especie exótica.

A la derecha del sendero corre el Río Horcones, en su cauce se pueden observar enormes rocas denominadas "bloques errantes" que prueban el glaciarismo pleistocenico que se dio en la cordillera. Todo el valle estuvo cubierto de glaciares en distintos momentos, los mismos al expandirse arrastraron los bloques montaña abajo y al retirarse el agua del deshielo los expuso, así como también depositó sedimento.

Colinas o morenas formadas por el sedimento (denominado "Till") que dejo el glaciar 

Pared Sur del Cerro Aconcagua con sus nieves eternas y enormes glaciares colgantes denominados "seracks". El Glaciar Superior posee un espesor que va de los 200 a 300 metros.


Cumbre Norte, la más alta, con 6962 m.s.n.m. 

En muchos libros figura la altura de 6959 m.s.n.m. pero las últimas mediciones con mejor tecnología determinaron que es tres metros más alta de lo que se creía. En la imagen se puede apreciar también el Glaciar Superior.

Cumbre Sur, de 6930 m.s.n.m.

Pero el Aconcagua es mucho más que hielo y piedra, una belleza paisajística o un desafío deportivo. Más aún que un impresionante reservorio de agua dulce que con sus deshielos alimenta el Rio Mendoza y lleva el liquido vital indispensable para los hombres y los cultivos. Tal como creían los criollos de cuyo, el Aconcagua guarda tesoros. Creemos que para los incas, el cerro era un Apu,  un númen o ser digno de veneración, como lo son otros colosos de nieves eternas a lo largo de la cordillera y dentro de lo que fuera el imperio más extenso de América. El Aconcagua es vida, poder y misterio.

 
El 8 de enero de 1985, mientras intentaban hacer cumbre por un camino poco utilizado, cinco integrantes del Centro de Andinistas de Mendoza encontraron un fardo funerario rodeado de acumulaciones de piedra. Con gran criterio, solo tomaron fotos y algunas muestras pues se dieron cuenta de que se trataba de un yacimiento arqueológico de alta montaña. El Dr. Juan Schobinger se encargó junto a un equipo de arqueólogos y andinistas de la extracción del fardo del permafrost y del estudio de este sitio de muy dificil acceso, ubicado a 5300 m.s.n.m. Encontraron en el fardo funerario el cuerpo de un niño de entre 7 y 10 años de edad, envuelto en finos tejidos adornados con plumas, conocido posteriormente como "la momia del Aconcagua". Junto al pequeño se encontraron numerosas ofrendas: seis magníficas estatuillas de inconfundible estilo incaico, tres con forma humana  masculina (algo exepcional en yacimientos de altura) con sus ropas de lana y penacho de plumas, y tres  estatuillas con forma de llamas estilizadas. Las primeras son de oro laminado, metal macizo y valva de molusco Spondylus (procedente de la costa de Ecuador). Las segundas, de oro laminado y valva de Spondylus. En el fardo tambien se encontraron un par de ojotas y una chuspa (bolsita) con porotos. Sin dudas se trataba de un sacrificio, como en los casos de las momias del Llullaillaco (Salta) o Cerro El Plomo (Chile).

Vista de la Laguna Horcones desde el Mirador del Aconcagua

Laguna Horcones, se puede apreciar su rica flora subacuática.

Pato Crestón (Lophonetta specularioides) - Crested Duck

La laguna se encuentra a 2950 m.s.n.m. y constituye un ambiente de refugio, alimentación y reproducción de numerosas aves, mamíferos y anfibios que protege el Parque Provincial Aconcagua.

Agachona de Collar (Thinocorus orbignyianus) - Gray-breasted Seedsnipe
Hembras, alimentándose en la orilla de la laguna. Nótese el mimetismo de sus plumajes.

Macho, nótese la diferencia en el plumaje.

Matamico o Carancho Andino (Polyborus megalopterus) - Mountain Caracara

A pocos metros de la laguna se encuentra un registro fósil sobre un bloque errante (arrastrado por el glaciar) al estar separado del estrato geológico al cual pertenecía es difícil saber con precisión la edad del mismo, pero se estima que es del período Jurásico (contemporáneo de los "dinosaurios") con una antiguedad aproximada de 130 a 180 millones de años. La Cordillera esta compuesta por rocas que corresponden a diferentes períodos geológicos muchas de ellas de origen marino, cosa que ya había notado Charles Darwin en su paso por esta región, durante su viaje por sudamérica a bordo del H.M.S. Beagle. Al elevarse la Cordillera estas rocas se fracturaron y deformaron, afloraron quedando expuestas a la erosión.

Fósil de Amonite

Regreso al puesto de guardaparques Horcones

Helicóptero de rescate

Si bien al llegar al parque uno tiene la impresión de que todo está orientado principalmente hacia el andinismo, la realidad es que de los 50.000 visitantes que recibe el parque por temporada, los que se le animan al cerro son los menos. Obviamente, el ascenso al Cerro Aconcagua requiere de un gran estado físico y mental, así como también conocimientos de andinismo y los permisos correspondientes. El clima extremo y la geografía del cerro hacen de tales expediciones, una empresa peligrosa. En el Aconcagua  han muerto 110 andinistas intentando llegar a la cumbre. Visitar el Cementerio de Andinistas (ubicado a 4 km del Centro de Interpretación y a solo 2 km del Puente del Inca, como volviendo a Uspallata) permite tomar conciencia de los riesgos y brinda un momento de reflexión para el viajero.


 Sin dudas el parque constituye un verdadero refugio para la fauna y flora de la Eco región Alto Andina. Entre las aves protege a varias especies cuya categoría de conservación es "amenazada" como el Pato de Torrente (Merganetta armata) y el Chorlito de Vincha (Phegornis mitchellii), otras "vulnerables" como el Cóndor (Vultur gryphus), la Guayata (Chloephaga melanoptera) y el Cabecita Negra Picudo (Carduelis crassirostris). Entre los mamíferos se destacan el Guanaco (Lama guanicoe), el Puma (Puma concolor) y el Zorro Colorado (Lycalopex culpaeus). Los reptiles están representados por dos especies endémicas de estos ambientes: la Lagartija del Aconcagua (Liolaemus fitzgeraldi) y el Lagarto Cola de Piché (Phymaturus flagelifer); entre los anfibios el Sapo Andino (Bufo spinolosus).

Toda la región constituye un paisaje natural y cultural de excepcional belleza que invita al viajero a develar sus secretos.