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jueves, 24 de diciembre de 2009

El Fuerte de la Guardia de la Esquina


"Las 24 leguas que hay desde este sitio a la Esquina de la Guardia,
o paraje nombrado, según los antiguos, del Carcarañar,
por haber vivido en él un cacique de este nombre,
no tiene más habitantes que multitud de avestruces."

Concolorcorvo, El lazarillo de ciegos caminantes.

Sobre la margen derecha del Río Carcarañá, en el sur de la provincia de Santa fe y a escasos kilómetros de San José de la Esquina, se emplazaba el Fuerte de la Guardia de la Esquina. Antes de su fundación este lugar era conocido como "Paraje la Horqueta" alrededor del año 1689, ubicado en el Camino Real que conectaba el Alto Perú con Buenos Aires. En 1726 se funda el fuerte que además cumplía las funciones de Posta en el camino y aduana seca con la provincia de Córdoba. Fue construido con el fin de amedrentar los ataques de los malones, de hecho fue atacado numerosas veces. Cabe nombrar el malón realizado por las tropas de Carreras en 1820 o el gran ataque de 1835 cuando fue saqueado por los indios. Hace casi 30 años el párroco Felipe Macia y la iglesia local con autorización de la comuna, emprendieron la construcción de la réplica para obtener una aproximación a la historia de San José de la Esquina. Hoy se puede visitar, cercana al camping, una buena reconstrucción del fuerte acorde a su antiguo emplazamiento.

 Casi todo personaje "importante" que se dirigió al norte en aquellos tiempos hizo un alto en este lugar dado que como dijimos era una Posta, una de las tantas en el Camino Real que unía Buenos Aires con el Alto Perú.

 
 Reconstrucción de las dependencias, estilo "rancho".

En lo que hoy es nuestro país, las postas se ubicaban a lo largo del camino principal que unía el puerto de Lima en el Perú con el puerto de Buenos Aires. Dicho camino se conocía como el "Camino Real al Norte". Se llamaba Camino Real a la ruta o camino principal que unía una ciudad con otra. Su traza estaba determinada por la necesidad, la seguridad (ataques de los "indios" y ladrones) y la disponibilidad de recursos para el tráfico (caballos o mulas, alimento, cama y agua). Fue el principal eje de integración regional pues además de los arrieros (los usuarios más frecuentes) recorrían este camino los funcionarios de la corona española, comerciantes y particulares entre otros.

 
 Aljibe o "balde".

 
Mangrullo 

"Nuestro campamento durante una noche de lluvia, truenos y relámpagos, fue junto al camino, y las carretas poco nos protegían, y no cesó la tormenta hasta la noche del 12 de abril, cuando el cielo volvió a su serenidad, y después de encendidos nuestros fogones pudimos percibir desde ellos el pueblito de Esquina, adonde llegamos a la mañana siguiente. El fortín allí es un ruin edificio cuadrado, con dos pedreros de bronce y pocos ranchos diseminados. El río Tercero, que corre cerca, nace en una ramificación de las Cordilleras y desagua en el Paraná, veinte leguas abajo de Santa Fe"

 Alexander Gillespie, Buenos Aires y el interior.

 
Capilla

Hacia 1760 los caminos en general no eran más que una franja de tierra sin cuidar, en muchos tramos simples "rastrilladas" esas que Lucio V. Mansilla describe como "esos surcos paralelos y tortuosos que con sus constantes idas y venidas han dejado los indios en los campos". A partir de 1771 la Corona se interesa un poco más en la circulación y el comercio por lo que se instaura el sistema de Postas en el Camino Real, especialmente en el tramo Buenos Aires - Córdoba. Ese mismo año, se nombra a Alonso Carrió de la Vandera, mejor conocido como Concolorcorvo, con el cargo de segundo comisionado de Correos y Postas realizando el recorrido completo desde Buenos Aires hasta Lima. Dispuso, entre otras cosas, la creación de la Posta de Hornillos en la Quebrada de Humahuaca. En 1776 publica su libro: "El lazarillo de ciegos caminantes" bajo un seudónimo y con los lugares de edición cambiados, pues el libro, además de un fresco que pinta lo que vió a lo largo de su recorrido, es una crítica mordaz al sistema mismo. Clásico de la literatura colonial, escrito en un género frecuente por aquellos tiempos: el libro de viajes, es uno de los primeros testimonios sobre el fuerte-posta. Otro viajero, Alexander Gillespie, un capitán inglés que llegó al Río de la Plata con la invasión de 1806, recorre el camino hasta el Valle de Calamuchita, dejando en su libro "Gleanings and Remarks Collected During many months of Residence at Buenos Ayres and within the upper Country" (1818), editado en nuestro país como "Buenos Aires y el interior", algunas impresiones sobre el lugar que tratamos.

 
Puente de la ruta sobre el Río Carcarañá.

 
Vista general del predio.

 
 Rio Carcarañá

Como cuenta el Capitán Gillespie el río Carcarañá, que el llama Río Tercero sin caer en error dado que aquel es la continuación de este y la posta no estaba lejos del cambio de nombre, nace en una ramificación de las Cordilleras, más precisamente en las Sierras Grandes de Córdoba. Antiguamente, se denominaba cordillera a toda serranía alta aunque no fuese en términos geológicos propiamente tal cosa. Atraviesa luego el sur de Córdoba y de Santa Fe para unirse al Río Paraná. Corredor biológico, refugio de fauna y flora, así como también de un rico pasado geológico, nos preguntamos si sobrevivirá a la avanzada sojera que fumiga los campos que el río atraviesa con litros y litros de veneno. Añoramos la frescura de sus aguas, las carreritas por sus barrancas para saltar en un perfecto estilo bomba completamente entregados a sus ninfas, una tarde de verano cualquiera. Como cuando eramos pibes.




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