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lunes, 10 de octubre de 2011

El Cuis Grande


Cuis Grande (Cavia aperea) - South American Guinea Pig

El Cuis Grande, Cavia aperea Erxleben, 1777; también conocido como Cuis Común, Cuis Selvático, Cuis Campestre; Preá en portugués; Pampas Cavy o Brazilian Guinea Pig en inglés, Apereá en guaraní (así lo llaman "los matreros" de Fray Mocho), Cuy en el Perú; (oportuno notar la importancia del nombre científico) es un roedor que pertenece a la familia Caviidae que incluye 5 géneros y 14 especies distribuidas en Sudamérica. La Mara o Liebre Patagónica (Dolichotis patagonum) y el Conejo del Palo o Mara Chica (Pediolagus salinicola) pertenecen a esta familia junto a 12 especies de Cuises agrupados en los géneros Cavia, Microcavia y Galea. En nuestro país existe otro cuis del género Cavia denominado Cuis Serrano (Cavia tschudii) pero su distribución esta restringida al piso superior de la Yunga, es decir el pastizal ecótono con el bosque, y este ambiente solo se encuentra en el noroeste en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán y probablemente Catamarca. Dos más, del género Microcavia: el Cuis Chico (Microcavia australis) propio del oeste árido y la patagonia; el Cuis Andino (Microcavia shiptoni) característico de la puna entre los 3000 y 5000 msnm. Por último, el Cuis Común (Galea musteloides) que habita el oeste de Argentina, desde el noroeste hasta patagonia central.

Tiene el cuerpo robusto, cabeza grande de perfil recto, ojos grandes, orejas pequeñas, cuello corto y grueso. El mentón esta totalmente cubierto de pelos. Las patas son cortas, fuertes y tienen uñas agudas. Cola ausente. El pelaje es corto y grueso, de color pardo oliváceo jaspeado de negro, más claro en los flancos. El vientre es color gris blancuzco o crema pálido y la garganta tiene una franja parda grisácea. Los incisivos son de color blanco (Canevari, 2007).

Mide entre 26 y 32 cm.

Pesa entre 500 y 790 g.

No existen diferencias notables entre los sexos.

Conforman grandes colonias donde se reconocen jerarquías entre machos y hembras, por separado, que se manifiestan en el acceso a los recursos alimenticios y en el caso de los machos en el acceso a las hembras. Son gregarios y prolíficos.

Son exclusivamente terrestres, no trepan pero nadan en caso de necesidad.

Realizan sus dormideros en los arbustos y matas densos, es común ver los pasadizos que se forman en los lugares donde frecuentan. No cavan ni ocupan galerías subterráneas.

Su hábitat predilecto son los ambientes abiertos y de transición entre formaciones arbustivas o boscosas. Suele ser abundante en áreas agrícolas y rurales, ocupando banquinas y laterales de vías del tren.

Se distribuye desde el centro de Ecuador y sur de Surinam, aparentemente en forma discontinua en el este y sur de Brasil, este de Paraguay, hasta Uruguay y la Argentina.

En nuestro país se lo encuentra por el este, desde el norte (Formosa y Misiones)  hasta el sur de la provincia de Buenos Aires.

Dos razas o subespecies son las que se encuentran en la Argentina: Cavia aperea hypoleuca en la selva paranaense y el chaco oriental, es decir Misiones, norte de Corrientes, este de Formosa y Chaco. La otra, Cavia aperea pamparum desde el centro de Corrientes hasta el sur de la provincia de Buenos Aires. Una tercera raza o subespecie Cavia aperea porcellus, el Cobayo o "Conejillo de Indias", existe como animal doméstico y es común como mascota.

Son herbívoros estrictos, con predilección por los pastos tiernos (gramíneas), pero también leguminosas. Comen tallos, hojas, semillas y flores.




Son muy activos durante el día, en especial al amanecer y al atardecer.

En zonas favorables se reproduce durante todo el año, en zonas más rigurosas lo hace de septiembre a mayo. La hembra alcanza la madurez sexual a los 2 años y los machos a los 3 años. En cautiverio pueden vivir hasta 8 años. Llegan a tener hasta 5 camadas anuales pues la hembra entra en celo rápidamente luego de dar a luz. El macho se puede reproducir con varias hembras. Pueden tener hasta 5 crías por camada.

Son pacíficos y conviven con otros animales

en este caso una Calandria Grande (Mimus saturninus).

Sus enemigos son las aves rapaces tanto diurnas como nocturnas, los reptiles crotálidos como la Yarará, cánidos como el Zorro de Monte, felinos y especialmente mustélidos. Entre estos últimos, el "especialista" en cazar cuises sería el Hurón Común (Galictis cuja). En efecto, en el Parque Nacional Lihué Calel provincia de La Pampa, se observó a una hembra capturar en horas del mediodía a 3 cuises en el término de 20 minutos, acarreandolos consecutivamente a su madriguera (Parera, 2002).

También son presa de los perros, asilvestrados o domésticos, ya sea con sus amos humanos o sin ellos. Si bien en algunos lugares se cazan para comer, esto no sería muy frecuente. Conocimos, hace muchos años, en Los Quirquinchos pueblo del sur de Santa Fe, un perro (el Rambo) que se había hecho un gran cazador de cuises. Su dueño le había contado más de doscientas capturas. Hasta aquí, todas las imagenes fueron tomadas en la Reserva Ecológica Costanera Sur, sin dudas uno de los lugares donde más facilmente se los puede observar en estado salvaje.

 Perro cimarrón cazando cuises en Punta Rasa, provincia de Buenos Aires.

Hace unos cuantos años encontramos en la zona de Otamendi provincia de Buenos Aires, en un ambiente de pastizal inundable próximo al terraplén de las vías del Ferrocarril Belgrano, unas egagrópilas (bola regurgitada de pelos y huesos) pertenecientes a un Lechuzón de Campo (Asio flammeus), que se alejó ante nuestra presencia. Al analizar el contenido de las mismas encontramos que varios de los cráneos pertenecían al Cuis Grande (Cavia aperea). En la imagen se puede ver dos cráneos fragmentados de Rata Nutria (Holochilus brasiliensis) con dos filas de molares en paralelo e incisivos anaranjados y el tercer cráneo de Cuis Grande con las filas en forma de "V" invertida y los incisivos blancos.

Gazapo o juvenil en Costanera Sur
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Alimentándose de brotes tiernos

Sus poblaciones no se encuentran en ninguna de las categorías de peligro, más bien es abundante e incluso ha expandido su rango de distribución con la incorporación de campos de cultivo en las zonas marginales. En algunas provincias argentinas es considerado plaga y es severamente combatido a pesar de que el daño efectivo no ha sido suficientemente evaluado. Aparentemente no es reservorio de enfermedades (como la Fiebre Hemorrágica ("mal de los rastrojos") o el Hantavirus) habituales en otros roedores frecuentes en ámbitos rurales.

Juveniles alimentándose de hierba entre los bloques de granito en Sierra de los Padres, provincia de Buenos Aires.

Nótese la garganta grisácea en el ejemplar de la izquierda.

Es posible hallarlos en ambientes palustres o semi palustres, más aún cuando estos están secos. En las islas del delta del Paraná es posible encontrarlo en las zonas de albardón.

En esta imagen y la anterior, en el Refugio Educativo Ribera Norte, San Isidro provincia de Buenos Aires.

Registro único: grupo de cuises en Lugano, a metros del Riachuelo, detrás del Autódromo de Buenos Aires "Oscar y Juan Gálvez".

Cuy o Conejillo de Indias (Cavia aperea porcellus) en el mini-zoo de la Huaca Pucllana, Miraflores, Perú.

El Cobayo, Conejillo de Indias o Cuy (como se lo conoce en el Perú) es un derivado doméstico del Cuis Grande (Cavia aperea) para varios autores el grado de diferenciación no amerita considerarlo como una especie aparte, sino como una subespecie o raza de este último (Parera, 2002). Sin embargo, estudios genéticos más recientes (Spotorno et. al. 2004) utililizando la secuencia del gen mitocondrial, indican que el  Cuy o Cuis Doméstico (Cavia porcellus) al que consideran una especie plena, estaría más cercanamente relacionado al Cuis Serrano (Cavia tschudii) que al Cuis Grande (Cavia aperea). En ambos casos la proximidad es tan alta que es posible cruzar ambas especies con el Cuy y obtener híbridos fértiles.
El Cuy esta ampliamente difundido como mascota por todo el mundo y puede presentar una amplia gama de colores, uniformes o combinados como los que mostramos en estas imagenes. También, dado su temperamento tranquilo es utilizado como animal experimental en los bioterios.

Cuyera en Pissak, Departamento de Cuzco, Perú.

El Cuy fue domesticado para el consumo humano en los Andes Centrales, específicamente en el Perú. Según estudios recientes de la Universidad Peruana Cayetano Heredia a cargo del Dr. Oswaldo Ramírez Baca esto se habría dado en la sierra, en la misma zona de domesticación de la Alpaca, es decir en la región de Junín hace unos 7.000 años. Mucho antes de los Incas e incluso antes de la aparición de las culturas más importantes del periodo formativo (se encontraron evidencias en Cerro Sechín, Richard Burguer las encontró en Chavín de Huántar y se encontraron cuyeras en Paracas). Si bien esto se sospechaba (4000 años como mínimo), hasta el momento no tenía sustento científico. Los países donde actualmente se consume el Cuy son Perú y Ecuador, el norte andino de Bolivia y en menor medida Colombia.

En el Perú se producen para el consumo 16.500 toneladas de cuyes al año. Su carne es una fuente importantísima de proteínas con bajo contenido de colesterol y constituye un recurso fundamental entre los pobladores rurales  pobres. Ancestralmente se los cría para el consumo humano, más que nada en la sierra, también es utilizado en medicina y para ciertos rituales mágico-religiosos. El modo de crianza más común es el "familiar" es decir cada grupo produce los cuyes para su propio consumo. Existen platos típicos en cada región como el "Picante de cuy" o el "Cuy chactado".

Los cuzqueños no dudan en afirmar que donde mejor se lo prepara es en las "cuyerías" de Tipón, pueblito ubicado unos 30 km al sur de la ciudad de Cuzco. En la imagen cuyería "El Kututu" famosa por su "cuy al horno". Kututu es el nombre quechua que se le da al Cuy macho.

Representación del Cuy en una cerámica de la cultura Chimú (1200-1438 dc). Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, Lima.

Carlos, nuestro guia y amigo en el Cuzco nos contaba que en su casa tenia una cuyera (como muchos cuzqueños) y que su madre se ocupaba de cuidarlos, no nos podía creer que por nuestros pagos estos animalitos vagaban silvestres sin que nadie los moleste, incluso en un "parque" de la Ciudad de Buenos Aires como Costanera Sur.


Para leer:

Canevari, M y Vaccaro, O.: "Guía de mamíferos del sur de Sudamérica" 1º Ed. L.O.L.A. Buenos Aires, 2007.
De la Peña, Martín R.: "Nueva guia de flora y fauna del Río Paraná", Ed. del autor, 1991.
Parera Aníbal: "Los mamíferos de la Argentina y la región austral de Sudamérica" 1º Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 2002.
Spotorno, Valladares, Marin & Ceballos: "Diversidad molecular entre cuyes domésticos (Cavia porcellus) y su relación filogenética cercana con la especie silvestre andina (Cavia tschudii)" Revista Chilena de Historia Natural, 77: 243-250, 2004.


Ver también (sobre mamíferos): 

martes, 4 de octubre de 2011

Tortuga Laúd en la Costa Bonaerense



Escribía Borges en el prólogo de su Manual de zoología fantástica: "quién recorra nuestro manual comprobará que la zoología de los sueños es más pobre que la zoología de Dios". De acuerdo con el genial escritor en la relación existente entre los seres de este mundo y aquellos que se encuentran en el ámbito de lo fantástico, en rigor una zoología de bricolage parafraseando a Levi-Strauss, sin desmerecer de lo mitológico su profundo sentido, nada se compara al asombro que sentimos desde niños por los seres del mundo vivo.
Presentamos en esta nota, para aquellos que no la conozcan y compartimos el registro para los interesados en la naturaleza, la fauna autóctona o los reptiles marinos a este gigante de los mares, incansable viajero que con cierta frecuencia es posible hallarlo en el Mar Argentino: la Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea).
Agradecemos la imágen, y los pormenores del relato por supuesto, a nuestros amigos Juanjo y Moni que descubrieron el ejemplar y registraron su presencia, que constituye una rareza y según Chebez (1994) hasta ese año se conocían algo más de diez registros (sabemos de algunos más posteriormente), entendida la importancia del mismo. La imagen la tomaron a mediados de julio de 2010 pasado el mediodía, cuando se dirigian desde San Bernardo a Punta Médanos, poco antes de llegar al destino. Encontraron varado en la playa a escasos metros del mar el ejemplar de la foto, ya muerto, algo hinchado pero sin signos de putrefacción estimando en el momento no más de un día en ese estado. A unos doscientos metros hallaron otro, algo más pequeño, muerto también pero en muy mal estado. Al regresar, por la tarde, se detuvieron frente a la gran tortuga y, hecho curioso, descubrieron que habia sido descuartizada, cortada como a cuchillo notándo la carne fresca. Según me comentó Juanjo, la tortuga no tenia señales de haber sido cazada o atrapada, sino más bien de haber muerto por causas naturales. Por ello nos preguntamos quién, porqué y para qué se habria tomado el trabajo de descuartizar semejante animal a cuchillo, pensando a que tipo de riesgos estaría expuesta esta especie que se encuentra en peligro de extinción a pesar de que los pescadores que se embarcan en Punta Médanos aseguran que a veces las ven en el mar, a pocos kilómetros de la costa. Sospechamos que podria ser para utilizar su carne como "carnada" para pescar tiburones o quizá para alimentar una jauría de perros cazadores... pero tal vez solo sea nuestra imaginación, aunque recientemente leimos una noticia acerca de una Tortuga Laúd hallada en la costa, descuartizada del mismo modo, en el Estado de Sucre, Venezuela. (Ver la noticia: Encontrada Tortuga Cardon mutilada en Sucre).
En el año 2005 se encontró un ejemplar muerto en las playas del Vivero Dunícola Florentino Ameghino (el mismo donde se encuentra el Bosque Energético, motivo de una nota anterior) en la localidad bonaerense de Miramar. El cuerpo del animal fue recuperado con el trabajo de la gente del Museo Municipal Punta Hermengo y se encuentra en exhibición en una de sus salas junto a otro, hallado en Centinela del Mar en el año 1996. Podes ver el video que realizaron aquí: Tortuga Laúd en las playas del Vivero de Miramar.
Recientemente se la registró también en la playa de Mar de Ajó (no lejos del registro inédito que presentamos en esta nota) por un grupo de personas que encontraron a la Tortuga Laúd moribunda, el 19 de febrero de 2011 a las 22:20 hs. Mirá el artículo de Sebastián Fusco: Un nuevo registro de la Tortuga laúd en las costas bonaerenses que incluye una foto del mismo, en el portal dedicado a la conservacion de la naturaleza y las especies en peligro del gran naturalista, recientemente fallecido, Juan Carlos Chébez: Los que se van. 

Tortuga Laúd (Dermochelys coriacea) - Leatherback
Dibujo de Aldo Chiappe, tomado de Chébez (1994).


La Tortuga Laúd, Dermochelys coriacea (Vandelli, 1761) es la mayor de las tortugas marinas. Se caracteriza por su caparazón coriáceo triangular con siete crestas logitudinales en el lomo y cinco en el vientre, que la asemejan a un gran laúd y se comprende el porque de su nombre vulgar. Los escudos estan practicamente ausentes y el aspecto liso del lomo justifica sus otros nombres: Tortuga de Cuero, Leatherback (lomo de cuero) en inglés, Tortuga sin concha, aludiendo a la falta del clásico caparazón rígido, detalle que sitúa a esta especie en una familia aparte Dermochelidae de la cual es el único representante. Es de color negro o gris oscura en el dorso con manchitas blancas o amarillentas, siendo el vientre gris amarillento. Posee una cabeza grande con pequeñas placas y un pico con saliencias triangulares semejantes a dientes. Las patas delanteras se han transformado en aletas y a diferencia de las otras tortugas marinas no poseen uñas. El caparazón llega a los 1,80 m de largo y 1,05 m de ancho y su peso puede llegar a los 644 kg aunque lo normal ronda los 300 kg según Chebez (1994). El Dr. José Maria Gallardo (1977) dice que su caparazón puede alcanzar los 2,40 m de largo, una envegadura de 2,50 m en las aletas y un peso maxímo de 950 kg, aunque estos ejemplares serían los más raros.

Su hábitat es netamente pelágico, es decir propia del océano, del mar abierto y se acerca a las costas para procrear. La dimensión de sus aletas le permite desplazarse con facilidad en su medio a estas poderosas nadadoras alcanzando una velocidad de 100 m en 10 segundos. Habita en los mares de todo el mundo, exepto los polares, pero nidifica en las playas de los tropicales entre los 30º L.N. y los 20º L.S. Para alimentarse se dirigen hacia aguas más templadas, como el caso del Mar Argentino, alcanzando en estos desplazamientos los 70º L.N. y los 35º L.S. (Chébez, op cit).
Se ha comprobado su nidificación en los siguientes paises: Angola, Australia, Burma, Brasil, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Guayana Francesa, India, Indonesia, Malasia, México, Mozambique, Nueva Guinea, Puerto Rico, Islas Salomón, Sudáfrica, Sri Lanka, Surinam, Thailandia, Trinidad y Tobago, Estados Unidos (Florida) e Islas Vírgenes. Esta tortuga realiza largos desplazamientos e individuos erraticos han sido registrados tan al norte como en Islandia, Noruega y Alaska o tan al sur como Chile, Argentina, Uruguay y Nueva Zelanda. No nidifíca en nuestro país y como antes mencionamos se la conoce por algo más de una decena de registros, ya sea por individuos enganchados en redes pesqueras o varados en la costa bonaerense presumiblemente extraviados o enfermos. Existen además, dos registros para el Río de la Plata: uno en el Arroyo Chaná en el Delta del Paraná donde comienza el río (partido de San Fernando) y el otro en Punta Lara (partido de Ensenada).

Está perfectamente adaptada a su medio y se alimenta principalmente de medusas por lo cual las "bolsitas de plastico" y distintos polietilenos son un peligro para la especie, que suele confundirlas y tragarlas. En busca de sus presas puede llegar a sumergirse hasta 190 metros, al limite de la penumbra en la zona mesopelágica.

La Tortuga Laúd sufre quita de huevos en casi toda su área de nidificación y generalmente no es cazada como alimento pues su carne es muy grasosa. En algunas regiones de Costa Rica se cree que beber el contenido de sus huevos en una especie de cocktail seria afrodisíaco y vigorizante.
Es un problema para su conservación la captura accidental en redes de pesca y el turismo intensivo en algunas de las playas donde nidifica sería una amenaza. También los derrames de petróleo como el  sucedido recientemente en el Golfo de México. Su estatus a nivel internacional es: Vulnerable. A nivel nacional se la considera: Rara.

Tortuga Laúd, aun viva, yaciendo en la banquina del Puerto de Mar del Plata luego de haber sido capturada frente a las costas bonaerenses por una lancha pesquera. Tomada de Freiberg (1979). Según relata este gran herpetólogo, la tortuga fue comprada por el dueño de una pescadería y como no servia para sopa, no tuvo mejor idea que atarla a una columna frente a su negocio como una curiosidad que atrayera clientes. La pobre tortuga agonizaba a pleno sol hasta que un camionero se compadeció, compró la tortuga y la llevó al Zoológico de Buenos Aires. Allí la introdujeron en un pequeño estanque donde el pobre animal se daba golpes y golpes contra los bordes. Al quinto día de esta odisea murió. Su cuerpo fue llevado al Museo de Ciencias Naturales para hacer una efigie en yeso que aún se conserva...


 Afiche de divulgación sobre las tortugas marinas que visitan nuestro mar realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina.

Además de la Tortuga Laúd, hay dos especies de tortugas marinas que también alcanzan nuestro mar: la Tortuga Verde (Chelonia mydas) y la Falsa Carey o Tortuga Cabezona (Caretta caretta) de menores dimensiones que la enorme Laúd.

Existe en nuestro país desde el año 2002, el Programa Regional de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas de la Argentina conformado por distintas entidades, ONGs y privados cuyo objetivo es establecer estrategias y objetivos consensuados para potenciar la capacidad técnica y logística de cada uno de los miembros que participan, con el fin de investigar y conservar las tortugas marinas que habitan en Argentina. No dejes de visitar su página: PRICTMA para enterarte de sus actividades, liberación de tortugas y demás noticias. En Montevideo, Uruguay, otro grupo realiza una actividad similar: Karumbé, en su web se puede encontrar muchisíma información, vale la pena visitarlas.
Para los interesados en estos animalitos y en qué hacer frente a un encuentro la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación ha elaborado un Manual de recomendaciones para el rescate de aves, tortugas y mamíferos marinos (2006), disponible para ser bajado gratuitamente, con la información básica requerida y en formato PDF. Como dice el afiche de la FVSA: ¡Conocerlas es defenderlas!



Para leer: 

Chebez, Juan Carlos: "Los que se van, especies argentinas en peligro" Editorial Albatros. Bs As 1994. Pags. 76-81.
Freiberg, Marcos A.: "El mundo de las tortugas" Editorial Albatros. Bs As 1979.
Gallardo, Jose M.: "Reptiles de los Alrededores de Buenos Aires", EUDEBA, Bs.As. 1977.
Rudloe, Anne & Jack: "Sea Turtles: in a race for survival", National Geografic, February 1994, vol 185 nº 2, pp 94-121. 


Ver también (sobre tortugas): 


Ver también (sobre reptiles): 



Mirá nuestros videos aquí:


domingo, 2 de octubre de 2011

Santa Felicitas


Iglesia Santa Felicitas

"Buenos Aires lloraba la muerte de Felicitas Guerrero. Los cronistas, que la habían llamado "la joya de los salones porteños", escribían acerca del drama pasional.
Pasaron los meses. El 25 de octubre de 1872 el diario La Nación anunciaba la construcción de una capilla. La familia Guerrero había contratado al Dr. Ernesto Bunge para que se encargara de los planos y de todos los trabajos arquitectónicos de la obra."

 "El dolor se erigía en forma de capilla. Los padres de la muchacha asesinada quisieron que el escenario del crimen fuera lugar de recogimiento y elevación espiritual."  Ana María Cabrera: Felicitas Guerrero, 1º Ed. Bs. As. Booket, 2010.

La ciudad de Buenos Aires guarda entre el ruido y el vértigo, propios de la metrópolis, crónicas e historias que han obrado en su arquitectura. Ecléctica, polisémica, multicultural, en cualquiera de los casos es posible leerla o escuchar un fragmento del relato en la voz de sus habitantes, en los archivos históricos, en su literatura. Imposible sería tratar de entenderla en toda su dimensión pues seria como adentrarse en la psique de la porteñidad que se conforma misteriosa y atemporal en esencia, llenando con sus huellas los espacios del tiempo. En esta entrada mostramos un rincón del barrio de Barracas donde se eleva centenaria la Iglesia de Santa Felicitas.


Felicitas Guerrero era una joven que pertenecía a una de las familias más ricas e influyentes de la sociedad porteña de mediados del siglo XIX. A los 16 años la casaron con un hombre mucho mayor y acaudalado que ella: Don Martín de Álzaga, sobrino nieto del español que fuera fusilado luego de los sucesos del 25 de mayo de 1810. Enviuda a los 24 años y se hace cargo no sin problemas, de los negocios y campos que le dejara su marido, entendiendo lo rígida que era la sociedad que no veía bien que una mujer se ocupe de tales cuestiones. Luego de un largo duelo Felicitas vuelve de a poco a la vida social y se relaciona afectivamente con Enrique Ocampo. Pero el romance no llega lejos y la joven viuda se inclina por otro pretendiente, Manuel Saenz Valiente. Ocampo no soporta perderla, con una excusa la cita y en un encuentro violento le dispara dos veces. Luego se mata. O lo mata el primo de Felicia. No se sabe. Lo cierto es que al día siguiente, 30 de enero de 1872, Felicitas muere dejando a sus familiares y amigos desconsolados. Su nana Edelmira enloqueció y según se dice fue la primera en ver su fantasma. Pero no la última.

Los padres de Felicitas mandaron a construir la iglesia que hoy podemos visitar en la esquina de Pinzón e Isabel La Católica, en el barrio de Barracas. La iglesia fue abierta al culto el 30 de enero de 1876, cuatro años después de la muerte de Felicitas. Se la llamó Santa Felicitas en honor de la mártir del siglo II y en recuerdo de la joven hija de los Guerrero.

Existen dos novelas que narran la trágica historia de Felicitas, una escrita por Ana María Cabrera (Felicitas Guerrero, 1º Ed. Bs. As. Booket, 2010) y la otra por Mabel Pagano (Felicitas Guerrero de Álzaga, historia de una trágica pasión, 2005) desde ya recomendamos su lectura a los interesados. 
Recientemente  fue llevada al cine en una película: Felicitas  (2009) dirigida por Teresa Constantini e interpretada por Sabrina Garciarena y Gonzalo Heredia, con las actuaciones de Luis Brandoni, Alejandro Awada, Ana Celentano, Nicolás Mateo y Antonella Costa.
Pero el sitio donde se puede encontrar la historia completa, con imágenes, enlaces, documentos y entrevistas, es: Ezenlaweb.com pues condensa la información publicada por su autor y numerosos aportes de los lectores. Imperdible.

Se realizan visitas guiadas y se desarrollan actividades culturales, informate aquí: Complejo Histórico Felicitas Guerrero

 La iglesia  fue construida en un estilo ecléctico alemán. En su interior guarda doce vitrales de origen francés y el piso es de mosaico español. En el frontis tiene un reloj inglés de un metro de diámetro. También posee numerosas esculturas y un órgano Walcker de origen alemán. En la parte posterior existe una representación de la Gruta de Lourdes y un hermoso jardín con flores y palmeras. Al entrar a la capilla se pueden observar dos estatuas realizadas en mármol de Carrara, una de Felicitas Guerrero de Álzaga y la otra de su marido Don Martín de Álzaga.

 La iglesia pertenece al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pero su uso esta regulado por el Arzobispado.

 Abre los días sábado a las 17:30 hs y los domingos a las 9:30 y 18:30 hs.

 La iglesia es parte del Complejo Histórico Santa Felicitas

 Sobre la reja que da a la calle pinzón la gente ataba nudos blancos a modo de promesas o pedidos. También es el lugar donde se ha visto el "fantasma", uno de los más famosos de la ciudad de Buenos Aires...

 Continuando por la calle Pinzón se encuentra el Colegio Nuestra Señora de Lourdes que es parte del Complejo Histórico. En sus sótanos se encuentra el Museo de los Túneles. Para enterarte de las actividades culturales no dejes de visitar el blog del Grupo Independiente de Promoción del Patrimonio Histórico.

 El colegio fue fundado en 1893

 Nuestra Señora de Lourdes

 Frente del Colegio

 El mismo posee una pequeña puerta metálica por la cual se accede, con guia, al Museo de los Túneles. Tuvimos la ocasión de visitarlo en una de las "Noche de los museos".
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 En estos lugares, a principios del siglo XX, los religiosos mantenían un comedor obrero, pues por aquel tiempo los inmigrantes llegaban a Buenos Aires y se ubicaban hacia la zona sur en busca de trabajo en los distintos barracones (de ahí el nombre del barrio: Barracas). Exactamente a la vuelta del colegio, sobre la calle Brandsen, se encuentra el Templo Israelita Or Toráh, testimonio de la inmigración siria en los años 20´.

 Hoy funciona el Museo de los Túneles

 que posee varias salas estables como la de los Inmigrantes,

 la Sala de Artes y Oficios,

 la Sala de Arqueología de Barracas,

 o la del viejo cinematógrafo.

 Piezas originales del techado de Santa Felicitas

 Modelos de planchas antiguas en la Sala de Artes y Oficios

Uno de los 28 vitrales franceses realizados por G.P. Dagrant que posee el Templo Escondido...

 En el ala izquierda del edificio del Colegio se encuentra el Templo Escondido, construido en 1893 en estilo neo gótico, jamás consagrado como espacio sacro debido a la marca de sangre que pesa sobre él. Se cuenta que cuando el templo se aproximaba a su finalización y debido a un supuesto desfalco económico, el sacerdote a cargo de la realización de la obra se suicida y la obra se detiene, permanece escondida. 
Por estos días el recinto se utiliza para encuentros corales, exhibiciones y eventos. Ver: GIPPHI

 Cae la noche sobre Santa Felicitas...

y propicia la recreación del misterio que rodea la iglesia, las historias y leyendas. Cuentan los vecinos que el fantasma de la joven viuda aún vaga por allí y que los 30 de enero se la ha visto llorando desconsolada frente a las rejas con su vestido blanco. Que en las noches de tormenta las campanas suenan. Que la iglesia, a pesar de su belleza no es muy elegida para casamientos, que si tocás la estatua de Felicitas te perseguirá la desgracia pero si tocás las rejas tu amor volverá para siempre...

En el lugar donde se erigía la mansión de los Guerrero, hoy se encuentra la Plaza Colombia. Mirá una foto de 1876 donde se ve la mansión y la iglesia detrás aquí: Barracas en la Historia.