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martes, 1 de noviembre de 2011

Mburucuyá


Pasionaria o Mburucuyá (Passiflora caerulea) - Passion Flower

 "Flor de mburucuyá
abre tu balcón
para mi cantar..."
(Lito Bayardo - Juan de Dios Filiberto)


Esta magnífica flor llamada Pasionaria, Flor de la Pasión o Mburucuyá (Passiflora caerulea) Linnaeus; conocida también como Granadilla o Murucuyá, Flor da Paixao en Brasil; pertenece a la familia de las pasifloráceas y crece espontánea en la biota rioplatense, nuestra zona, conformada por el Delta e islas del Paraná y la ribera platense tanto argentina como uruguaya. Esta ampliamente distribuida por sudamérica desde el Brasil hasta nuestro país. Es la Flor Nacional de la República del Paraguay. La planta es una enredadera o liana con zarcillos que le permiten crecer en bosques higrófilos tendida sobre arbustos bajos, pero no desdeña ningún tipo de soporte. De hecho la hemos visto trepar sobre pinos y otras exóticas. Es muy común al menos dentro de la biota rioplatense, en terrenos baldíos, sobre alambrados, al costado de caminos y vías del tren.

Detalle de la flor, solitaria, largamente pedunculada, perfumada y de color blanco azulada, de 5 a 10 cm de diámetro. Las imágenes las tomamos en la Reserva Ecológica Costanera Sur, poblando los alambrados de la entrada próximos al Centro de Interpretación.

A fines del invierno, al menos en nuestra región, se pueden ver los primeros pimpollos

Al iniciarse la primavera

la flor se encuentra abierta esperando ser polinizada

Luciendo sus sépalos y pétalos sobre los que se destaca una corona de filamentos y estambres de color azulado, blanco y violáceo en la parte central. Su nombre común se debe a que los primeros cristianos que llegaron a estas tierras creían ver en su constitución los símbolos de su fe. En efecto, los diez pétalos blancos representaban a los diez apóstoles, eran doce pero uno de ellos, Judas, traicionó a su Maestro y el otro, Pedro, lo negó tres veces antes del canto del gallo. Los cinco estambres representarían los cinco estigmas o heridas que recibió el Salvador (dos clavos atravesaron sus muñecas y uno ambos pies, la lanza de Longino, el soldado romano, atravesó su costado). Los tres pistilos representarían los tres clavos. La flor llamó la atención a los primeros europeos desde los momentos tempranos de la conquista y fue introducida en Europa a fines del siglo XVII.

Los insectos se posan en los pétalos que los reciben con los brazos abiertos, ofreciéndoles el néctar. En ese momento, mientras liban, son cargados con polen que llevaran en su recorrida a otra flor en estado femenino, concretando así la polinización indirecta de la planta. Como se ve en la imagen, las receptoras de polen tienen los pistilos retorcidos hacia abajo para facilitar el proceso. Como dice Eduardo Haene (2007) es un ejemplo de interacción planta-animal "de libro", factible de ser observado con facilidad y por ello son apropiadas para jardines, reservas urbanas e incluso canteros en escuelas, para ver en directo "un minidocumental didáctico".

En esta imagen un Abejorro o Mangangá (Bombus bellicosus) gran polinizador, en plena tarea. Ejemplo claro de lo que antes comentamos.

Una vez polinizada aparecen los frutos
 
frutos inmaduros

frutos a medio madurar

frutos en diferentes estados de madurez

Fruto maduro, normalmente fructifica en otoño pero esto puede variar. De hecho, las imagenes que mostramos las tomamos en un alambrado de Villa Martelli en noviembre de 2010, es decir en plena primavera y la planta estaba florecida y con frutos en distintos estados de madurez.

El fruto es una baya ovoide, anaranjada, con endocarpo rojo similar a la Granada (Punica granatum) y de ahí uno de sus nombres vulgares: Granadilla. Mide aproximadamente unos 6 cm de largo. Son comestibles y con ellos se elaboran dulces. Aves e insectos no la desaprovechan.

Como dijimos es una enredadera y crece extendiéndose sobre el soporte a partir de uno o varios tallos fijados a la tierra.

La flor emana un olor desagradable y fuerte (no siempre perceptible), tal vez por ello ejerce una atracción particular sobre las moscas. Mburucuyá, su nombre en guaraní, querría decir "juntada de moscas".

Detalle de los zarcillos que le permiten "trepar", "enredarse", en casi cualquier soporte.

Detalle de como se extiende sobre alambrados

En jardinería se cultiva como ornamental, se multiplica por gajos y semillas.

Es muy utilizada en medicina popular, sus hojas cocidas, en tomas, se emplean como vermífugas; las flores como sedantes, para la presión y como estimulante cardíaco, los frutos se ingieren como diuréticos, calmantes, antiescorbúticos y antiictéricos, también para combatir el alcoholismo; las raíces en infusión o jarabe contra la pulmonía (Lahitte, Hurrel et al. 1998).

Detalle de la hoja. Estas son alternas, largamente pecioladas, palmadas, con 5 a 9 lóbulos elíptico lanceolados, de unos 6 cm de largo, discolores (Lahitte, Hurrel et al. 1998).

Detalle de como se expande sobre un soporte, en este caso un alambrado, llegando a cubrir decenas de metros lineales. Detrás, Av. General Paz, Villa Martelli. Se la puede ver también en la Reserva Ecológica Vicente López, Costanera Sur, Ribera Norte y el Pantano de Ciudad Universitaria entre otros sitios.

El Padre Pedro Lozano (1697-1752) misionero jesuita, madrileño de nacimiento, fallecido en Humahuaca, recorrió gran parte de lo que hoy es nuestro país y escribió varias obras de carácter geográfico, histórico e incluso etnográficas, se refiere con fervor religioso a esta bella flor: "Es el portento de las yerbas, la gracia de los prados, el esmero de la naturaleza, y el incentivo natural mas vivo de la devoción cristiana a la pasión de nuestro Redentor. Llamámosle los españoles, granadillo, y con nombre más piadoso, flor de la pasión... Su flor es el único misterio de las flores, porque no excediendo el tamaño de una gran rosa, formó la naturaleza en este breve campo, uno como teatro, en que al natural se representan los principales misterios de la pasión del Redentor". (citado en Villafuerte, 1984).

Creciendo sobre una conífera exótica (Pino) en Av. General Paz, Ciudadela.




 Para leer o consultar: 

Beccaceci Marcelo: "Buenos Aires, Ciudad y Provincia. Guía de Campo" Southworld  2009.
Barbetti, Ricardo: "Plantas Autóctonas: imprescindibles para la naturaleza y para la humanidad" Ed del Autor, Bs. As. 1995.
Haene, Eduardo: "100 Flores Argentinas" Ed. Albatros, 1º ed Bs. As. 2007
Lahitte, H. y Hurrell, J. et al: "Plantas Medicinales Rioplatenses" Ed. L.O.L.A. Bs.As. 1998.
Lahitte, H. y Hurrell, J. et al: "Plantas de la Costa" Ed. L.O.L.A. Bs.As. 1997.
Villafuerte, Carlos: "Diccionario de Árboles, Arbustos y yuyos en el Folklore Argentino" Ed. Plus Ultra, Bs. As. 1984.

7 comentarios:

  1. Es increible la ddedicacion para escribir las historias, me gusta muchisimo segui asi, la verdad que es super interesante, ojala mucha gente pueda verlo yo por mi parte voy a difundir como siempre!!!!!!!!

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  2. Y los frutos maduros son excelentes para organizar "guerras" ya que al reventar dejan una gran marca roja en el lugar del impacto.

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  3. Clarísimo! Muchas gracias, ya mismo me lo pongo en favoritos!

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  4. Muy bueno, podriamos agregar que tambien son planta nutricia de la mariposa "espejitos" (Agraulis vanillae maculosa).
    http://www.fotorevista.com.ar/SFotos/Autores.php?select=101019104252&id=SSER46&o=&pag=1
    http://autoctonas.blogspot.com.ar/2008/05/mburucuy-y-espejitos.html

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  5. ¡Excelente información e imágenes! Quisiera saber si puedo compartir algunas de ellas en mi página de Facebook Flora Indígena de Uruguay.

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  7. Me encanta el mburucuyá, es hermoso como planta y es muy rico! Debería ser más popular como fruta, pero sé que algunos creen que es tóxico. Gracias por el artículo, muy bueno. Patricia

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