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lunes, 12 de marzo de 2012

El Bajo de Veliz

 Bajo de Veliz - Provincia de San Luis

Llegamos por la tarde a Santa Rosa de Conlara, el calor alargó la ruta que nos llevó desde las Sierras Quijadas por el norte de San Luis hasta este pequeño pueblo, no lejos de la villa turística de Merlo. Pero la intención era visitar ese lugar que tantas veces imaginamos o recorrimos en las alas del sueño. Veintiséis kilómetros de pavimento levemente ondulado desde Santa Rosa, que timidamente se eleva en el tramo final para descender a ese mundo entre la tierra y el cielo, de rostros amables y manos curtidas, de trinos transparentes y aguas cristalinas que recitan quizá en camiare, leyendas remotas. El Bajo de Veliz es poesía. Es vida y misterio, escrito en las lajas que pintaron los tiempos. ¿Es un valle o una quebrada? nada de eso, es un bajo como nos dijo nuestro guía, una herida  en los cerros, lamento de pobres, sudor de mineros. Profundo se impregna su aroma en el alma del viajero, como el rocío nocturno en los algarrobos sedientos.  

Llegando al Bajo de Veliz

Inambú Montaraz (Nothoprocta cinerascens) - Brushland Tinamou

La vimos cruzar el camino, pasar el alambrado y perderse monte adentro. Al igual que la Corzuela Parda (que también habita el bajo y la llaman Sacha Cabra) sobre la que nos extendimos en una nota anterior, es una especie que solo pudimos observar en rutas y caminos, en numerosas ocasiones, siempre en ambientes de chaco serrano como este caso.

El último alto, antes de descender...

Vista del bajo que se abre profundo en el macizo puntano, como escondido

luego de la parada obligada en los miradores, el vertiginoso descenso hacia el extremo sur

hasta llegar a la entrada, donde guias y guardaparques, baqueanos y paisanos reciben prestos al viajero. Dado que se busca proteger el patrimonio natural y cultural, solo se puede entrar con ellos.

También se puede visitar un pequeño museo que guarda tesoros de piedra,

testimonios de los antiguos que hollaron este suelo

o trazas de la vida que minuciosa llenaba los valles de un tiempo, tan lejano que asombra.

Lugar de cálidas bienvenidas

comarca de paz y silencios.

El Bajo de Veliz, recientemente declarado Parque Provincial, esta ubicado en la parte noreste de la Sierra de San Luis. Conforma una depresión (bajo) profunda y angosta de unos 12 kilómetros de longitud, dispuesta en dirección norte-sur. El Arroyo Cautana atraviesa el bajo llevando vida, aún con la dura sequía que castiga la región. En el bajo existe una población rural que comprende unas 23 familias, totalizando unas cien personas que viven en casas y ranchos dispersos, dedicados a la ganadería de caprinos y agricultura de huerta para consumo propio. El nombre del bajo proviene del apellido de sus primeros pobladores criollos, la familia Velez. Próxima a la cantera se encuentra la casa de uno de sus descendientes.

Durante muchos años el bajo fue un centro de explotación minera pues de la Cantera Santa Rosa se extraía piedra laja, lutitas pizarrosas, denominadas comercialmente "Laja Negra San Luis". La cantera se explotó como mínimo desde fines del siglo XIX, de manera incipiente. Se incrementó el trabajo hacia mediados del siglo XX y alcanzó su apogeo en la década del 70´. En 1990 cerró definitivamente. Era la principal fuente de trabajo de la zona que fue abandonada al dejar de ser rentable la actividad.

Pero no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán, pues por estos días conforma un Yacimiento Paleontológico de importancia internacional dado que de sus entrañas se han extraído restos y huellas fósiles, de plantas y animales que habitaron el lugar hace millones de años. Varios de ellos únicos en el mundo, como la ya famosa "araña gigante" Megarachne servinei Hunicken, 1980; quelicerado de enorme tamaño para su estirpe (unos cincuenta centímetros) versión puntana de "EllaLaraña" de Tolkien. Ya volveremos a hablar con más detalle sobre "ella"...

Reconstrucción de Megarachne servinei en el pequeño museo del bajo. La laja original que contiene el fósil se encuentra en el Museo Paleontológico de la Universidad de Córdoba. Se puede ver una copia exacta en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" de la Ciudad de Buenos Aires.


Restos de la explotación minera, acumulados poco antes de llegar al yacimiento

A simple vista, dispersos por el suelo, se pueden observar en el yacimiento los fósiles de numerosas plantas, hojas, troncos, ramas, que vivieron en un ambiente lacustre aluvional del paleocontinente de Gondwána, hace 286 Millones de años (unos 100 millones antes que los Dinosaurios). Efectivamente, los fósiles se encuentran en las lutitas pizarrosas del Miembro Pallero de la Formación Bajo de Véliz (compuesta por tres miembros: Cautana, Pallero y Lomas). El Miembro Pallero es rico en fósiles, que corresponden al período Carbonifero Superior o Permo-Carbonífero de la Era Paleozoica.

Fragmento de fondo lacustre

Impresión fósil de un tronco, representante de la Macro Flora del Bajo de Véliz entre las cuales se hallaron las antecesoras de las coníferas, Glosopteris, helechos y juncos.

También se hallaron restos de Micro Flora fósil como esporas y polen, estudiados por los Paleopalinólogos.

Además de la flora y la Megarachne se encontraron numerosos fósiles de artrópodos entre los que se destacan las Libélulas Gigantes y otros insectos. 

La extracción de lajas avanzó más de treinta metros hacia el corazón del cerro. El corte vertical lo dejó con un particular aspecto de "torta" donde se pueden observar claramente los estratos geológicos expuestos.

La explotación de la Cantera Santa Rosa se realizó de un modo "artesanal" donde los mineros separaban la piedra a pico y pala, verticalmente con barretas (que se introducían en los agujeros como el que se ve en la imagen). El corte horizontal se producía más facilmente dado que la piedra laja se fractura de este modo naturalmente. El material era luego cargado en carretillas para llevarlo hasta un camión que lo transportaba por un camino difícil, aun no estaba pavimentado, hasta Santa Rosa de Conlara donde se encontraba la planta de corte.

Testimonios del trabajo de los mineros.
Entre el perfil vertical producto de la extracción y los montones de residuos del proceso, se formaron pequeñas lagunas pobladas de vegetación palustre y unas cuantas aves que prefieren estos ambientes,

profundizando los verdes del pintoresco paisaje.

Detalle del corte vertical, con los estratos expuestos.

El Bajo de Véliz se encuentra en el extremo sur de la eco región del Chaco Seco, que en algunos sectores forma un ecótono con la eco región del Monte. La flora abundante esta compuesta por especies características de estos ambientes como el Algarrobo Negro, Algarrobo Blanco, Tala, Molle de Beber, Quebracho Blanco, Chañar y Tusca. También el Espinillo, Jarilla y Brea. La fauna es rica en especies chaqueñas como la Corzuela Parda, el Pecarí de Collar o Chancho del Monte, el Puma, Zorro Gris, Gato Montés y el Conejo del Palo entre otros. Las aves, llenan con su canto los montes y rayan el cielo límpido del bajo, los observadores de estos alados seres podrán encontrarse con Jotes y Cóndores, Águilas Mora y Coronada (escasa), Loros Barranqueros y Catitas Serranas. También con grandes cantores como el Rey del Bosque, Pepitero de Collar (llamado aquí Picahueso), Reinamora Grande o el Jilguero. Crestudos, Tuquitos, Canasteros y Gallitos de Collar, entre tantos otros que componen su rica avifauna.


Arroyo Cautana

El pavimento que atraviesa el bajo finaliza su recorrido en una rotonda, para regresar por el mismo camino. En este lugar, por un sendero corto, se llega hasta la sombra de un Guayacán que los pobladores llaman "el Árbol de la Vida", enorme, añejo, único en su especie en toda la provincia pues es propio del norte de nuestro país. Se le atribuyen propiedades curativas y de buenaventura, algunos niños del bajo realizan artesanías con sus semillas para vender a los visitantes.

Guayacán (Caesalpina paraguariensis) - Tranquility Tree

Quien pudiera escuchar los latidos del "oscuro corazón del guayacán", a decir de Don Jaime Dávalos; del corazón de este ser que viejo se yergue en su bajío paraíso. Quien pudiera sentarse a su sombra para oír los relatos que guarda su memoria...

Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) - White Quebracho


Tenemos la esperanza de que la reciente formación del Parque Provincial Bajo de Véliz proteja este rincón olvidado, su increíble riqueza paleontológica, natural y cultural, su folclore y su paisaje, pero por sobre todas las cosas a su gente. En efecto, el lugar tiene todo lo necesario y más, para ser un destino eco turístico de gran importancia explotado por sus habitantes, ellos deben ser los principales beneficiados por el aspecto económico de esta medida. Nadie mejor que el paisano para cuidar de las plantas y los animales, los sitios arqueológicos y fosilíferos; nada mejor que la educación y la formación de los jóvenes del bajo para alcanzar estos objetivos.



Ver también (otros lugares de nuestro país):

Laguna de Monte
El Dique Escaba
El Desierto Blanco
La Reserva Ecológica Costanera Norte
El monumento sin sombra
El pago de Don Atahualpa
Arroyo Raggio
Arroyo Raggio II
Quebrada del Condorito
Centinela de Piedra
La Albufera de Mar Chiquita
Los Menhires de Tafí
Los Petroglifos de Zapagua
Las "Collqas" de Churquiaguada
El enigmático Calendario de San Nicolás
Ibatín, el antiguo Tucumán
La Posta de Hornillos

1 comentario:

  1. Cuando fui al Bajo de Veliz, no había parque ni nada, apenas la cantera (todavía se esperaba que abriera de vuelta) y los pobladores.
    En esa época, nos contaban que se extraía mineral del Bajo un año de cada 3 ó 4 y con eso ya tenían suficiente para abastecer el mercado.

    Me parece que vos y yo nos pasamos visitando los mismos lugares!!

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