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lunes, 12 de marzo de 2012

El Bajo de Veliz

 Bajo de Veliz - Provincia de San Luis

Llegamos por la tarde a Santa Rosa de Conlara, el calor alargó la ruta que nos llevó desde las Sierras Quijadas por el norte de San Luis hasta este pequeño pueblo, no lejos de la villa turística de Merlo. Pero la intención era visitar ese lugar que tantas veces imaginamos o recorrimos en las alas del sueño. Veintiséis kilómetros de pavimento levemente ondulado desde Santa Rosa, que timidamente se eleva en el tramo final para descender a ese mundo entre la tierra y el cielo, de rostros amables y manos curtidas, de trinos transparentes y aguas cristalinas que recitan quizá en camiare, leyendas remotas. El Bajo de Veliz es poesía. Es vida y misterio, escrito en las lajas que pintaron los tiempos. ¿Es un valle o una quebrada? nada de eso, es un bajo como nos dijo nuestro guía, una herida  en los cerros, lamento de pobres, sudor de mineros. Profundo se impregna su aroma en el alma del viajero, como el rocío nocturno en los algarrobos sedientos.  

Llegando al Bajo de Veliz

Inambú Montaraz (Nothoprocta cinerascens) - Brushland Tinamou

La vimos cruzar el camino, pasar el alambrado y perderse monte adentro. Al igual que la Corzuela Parda (que también habita el bajo y la llaman Sacha Cabra) sobre la que nos extendimos en una nota anterior, es una especie que solo pudimos observar en rutas y caminos, en numerosas ocasiones, siempre en ambientes de chaco serrano como este caso.

El último alto, antes de descender...

Vista del bajo que se abre profundo en el macizo puntano, como escondido

luego de la parada obligada en los miradores, el vertiginoso descenso hacia el extremo sur

hasta llegar a la entrada, donde guias y guardaparques, baqueanos y paisanos reciben prestos al viajero. Dado que se busca proteger el patrimonio natural y cultural, solo se puede entrar con ellos.

También se puede visitar un pequeño museo que guarda tesoros de piedra,

testimonios de los antiguos que hollaron este suelo

o trazas de la vida que minuciosa llenaba los valles de un tiempo, tan lejano que asombra.

Lugar de cálidas bienvenidas

comarca de paz y silencios.

El Bajo de Veliz, recientemente declarado Parque Provincial, esta ubicado en la parte noreste de la Sierra de San Luis. Conforma una depresión (bajo) profunda y angosta de unos 12 kilómetros de longitud, dispuesta en dirección norte-sur. El Arroyo Cautana atraviesa el bajo llevando vida, aún con la dura sequía que castiga la región. En el bajo existe una población rural que comprende unas 23 familias, totalizando unas cien personas que viven en casas y ranchos dispersos, dedicados a la ganadería de caprinos y agricultura de huerta para consumo propio. El nombre del bajo proviene del apellido de sus primeros pobladores criollos, la familia Velez. Próxima a la cantera se encuentra la casa de uno de sus descendientes.

Durante muchos años el bajo fue un centro de explotación minera pues de la Cantera Santa Rosa se extraía piedra laja, lutitas pizarrosas, denominadas comercialmente "Laja Negra San Luis". La cantera se explotó como mínimo desde fines del siglo XIX, de manera incipiente. Se incrementó el trabajo hacia mediados del siglo XX y alcanzó su apogeo en la década del 70´. En 1990 cerró definitivamente. Era la principal fuente de trabajo de la zona que fue abandonada al dejar de ser rentable la actividad.

Pero no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán, pues por estos días conforma un Yacimiento Paleontológico de importancia internacional dado que de sus entrañas se han extraído restos y huellas fósiles, de plantas y animales que habitaron el lugar hace millones de años. Varios de ellos únicos en el mundo, como la ya famosa "araña gigante" Megarachne servinei Hunicken, 1980; quelicerado de enorme tamaño para su estirpe (unos cincuenta centímetros) versión puntana de "EllaLaraña" de Tolkien. Ya volveremos a hablar con más detalle sobre "ella"...

Reconstrucción de Megarachne servinei en el pequeño museo del bajo. La laja original que contiene el fósil se encuentra en el Museo Paleontológico de la Universidad de Córdoba. Se puede ver una copia exacta en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" de la Ciudad de Buenos Aires.


Restos de la explotación minera, acumulados poco antes de llegar al yacimiento

A simple vista, dispersos por el suelo, se pueden observar en el yacimiento los fósiles de numerosas plantas, hojas, troncos, ramas, que vivieron en un ambiente lacustre aluvional del paleocontinente de Gondwána, hace 286 Millones de años (unos 100 millones antes que los Dinosaurios). Efectivamente, los fósiles se encuentran en las lutitas pizarrosas del Miembro Pallero de la Formación Bajo de Véliz (compuesta por tres miembros: Cautana, Pallero y Lomas). El Miembro Pallero es rico en fósiles, que corresponden al período Carbonifero Superior o Permo-Carbonífero de la Era Paleozoica.

Fragmento de fondo lacustre

Impresión fósil de un tronco, representante de la Macro Flora del Bajo de Véliz entre las cuales se hallaron las antecesoras de las coníferas, Glosopteris, helechos y juncos.

También se hallaron restos de Micro Flora fósil como esporas y polen, estudiados por los Paleopalinólogos.

Además de la flora y la Megarachne se encontraron numerosos fósiles de artrópodos entre los que se destacan las Libélulas Gigantes y otros insectos. 

La extracción de lajas avanzó más de treinta metros hacia el corazón del cerro. El corte vertical lo dejó con un particular aspecto de "torta" donde se pueden observar claramente los estratos geológicos expuestos.

La explotación de la Cantera Santa Rosa se realizó de un modo "artesanal" donde los mineros separaban la piedra a pico y pala, verticalmente con barretas (que se introducían en los agujeros como el que se ve en la imagen). El corte horizontal se producía más facilmente dado que la piedra laja se fractura de este modo naturalmente. El material era luego cargado en carretillas para llevarlo hasta un camión que lo transportaba por un camino difícil, aun no estaba pavimentado, hasta Santa Rosa de Conlara donde se encontraba la planta de corte.

Testimonios del trabajo de los mineros.
Entre el perfil vertical producto de la extracción y los montones de residuos del proceso, se formaron pequeñas lagunas pobladas de vegetación palustre y unas cuantas aves que prefieren estos ambientes,

profundizando los verdes del pintoresco paisaje.

Detalle del corte vertical, con los estratos expuestos.

El Bajo de Véliz se encuentra en el extremo sur de la eco región del Chaco Seco, que en algunos sectores forma un ecótono con la eco región del Monte. La flora abundante esta compuesta por especies características de estos ambientes como el Algarrobo Negro, Algarrobo Blanco, Tala, Molle de Beber, Quebracho Blanco, Chañar y Tusca. También el Espinillo, Jarilla y Brea. La fauna es rica en especies chaqueñas como la Corzuela Parda, el Pecarí de Collar o Chancho del Monte, el Puma, Zorro Gris, Gato Montés y el Conejo del Palo entre otros. Las aves, llenan con su canto los montes y rayan el cielo límpido del bajo, los observadores de estos alados seres podrán encontrarse con Jotes y Cóndores, Águilas Mora y Coronada (escasa), Loros Barranqueros y Catitas Serranas. También con grandes cantores como el Rey del Bosque, Pepitero de Collar (llamado aquí Picahueso), Reinamora Grande o el Jilguero. Crestudos, Tuquitos, Canasteros y Gallitos de Collar, entre tantos otros que componen su rica avifauna.


Arroyo Cautana

El pavimento que atraviesa el bajo finaliza su recorrido en una rotonda, para regresar por el mismo camino. En este lugar, por un sendero corto, se llega hasta la sombra de un Guayacán que los pobladores llaman "el Árbol de la Vida", enorme, añejo, único en su especie en toda la provincia pues es propio del norte de nuestro país. Se le atribuyen propiedades curativas y de buenaventura, algunos niños del bajo realizan artesanías con sus semillas para vender a los visitantes.

Guayacán (Caesalpina paraguariensis) - Tranquility Tree

Quien pudiera escuchar los latidos del "oscuro corazón del guayacán", a decir de Don Jaime Dávalos; del corazón de este ser que viejo se yergue en su bajío paraíso. Quien pudiera sentarse a su sombra para oír los relatos que guarda su memoria...

Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) - White Quebracho


Tenemos la esperanza de que la reciente formación del Parque Provincial Bajo de Véliz proteja este rincón olvidado, su increíble riqueza paleontológica, natural y cultural, su folclore y su paisaje, pero por sobre todas las cosas a su gente. En efecto, el lugar tiene todo lo necesario y más, para ser un destino eco turístico de gran importancia explotado por sus habitantes, ellos deben ser los principales beneficiados por el aspecto económico de esta medida. Nadie mejor que el paisano para cuidar de las plantas y los animales, los sitios arqueológicos y fosilíferos; nada mejor que la educación y la formación de los jóvenes del bajo para alcanzar estos objetivos.



Ver también (otros lugares de nuestro país):

Laguna de Monte
El Dique Escaba
El Desierto Blanco
La Reserva Ecológica Costanera Norte
El monumento sin sombra
El pago de Don Atahualpa
Arroyo Raggio
Arroyo Raggio II
Quebrada del Condorito
Centinela de Piedra
La Albufera de Mar Chiquita
Los Menhires de Tafí
Los Petroglifos de Zapagua
Las "Collqas" de Churquiaguada
El enigmático Calendario de San Nicolás
Ibatín, el antiguo Tucumán
La Posta de Hornillos

jueves, 8 de marzo de 2012

Torcaza Alas Blancas

 Torcaza Alas Blancas (Zenaida meloda) - Pacific Dove

Salimos temprano de Villa Unión, queríamos visitar los petroglifos de La Isla ubicados en las proximidades de Banda Florida. Seis kilómetros separan estos pueblos, el primero cabecera del Departamento Coronel Felipe Varela provincia de La Rioja, el segundo, mucho más pequeño, bucólico según nos comentaron, tranquilo, ubicado al otro lado del Río Bermejo o Vinchina. De ahí su nombre, como todo pueblo situado del otro lado de un río; un oasis dentro de la árida eco región del monte de valles y bolsones. No lejos de la plaza, camino a La Isla, vimos que sobre un arbolito seco se posaba una palomita, una torcaza, pero distinta. Dos rasgos la diferenciaban bien, la zona periocular celeste y una notable mancha blanca sobre el ala. Para nuestra sorpresa, era la Cuculí o Torcaza Alas Blancas (Zenaida meloda), Tschudi, 1843; especie recientemente citada para nuestra avifauna (Bodrati y Cockle, 2008) precisamente para las localidades de Villa Unión y Banda Florida, con varios registros visuales, auditivos y fotográficos. Luego se publican mas datos sobre su nidificación y nuevos registros (Vitale, Cockle, Bodrati, Ferrari, et. al. 2010) agregandose dos localidades al norte de las anteriores, Alto Jagüe y Vinchina, siempre en la provincia de La Rioja.
Nos acercamos lentamente al arbolito para tomar algunas fotos, pero salió un cusco a torearnos y la palomita se voló. Solo pudimos obtener las dos imágenes que aquí compartimos.


Como decíamos, esta especie fue observada recientemente y probada su nidificación con varios registros. Su distribución en nuestro país esta restringida, al menos por ahora, al oeste riojano en el valle del Bermejo y en el pueblo cordillerano de Alto Jagüe. La Torcaza Alas Blancas es una especie característica de la costa y la vertiente pacífica de los Andes de Ecuador, Perú y Chile. Común e incluso abundante localmente, hasta los 1000 m.s.n.m. (Schulemberg, et. al. 2010). Se la puede encontrar en campos de cultivo, jardines y bosques abiertos; si no es molestada es un miembro conspicuo de la avifauna urbana, de hecho es la paloma más frecuente en Lima, Perú. Desde hace un tiempo se viene registrando una expansión desde el norte de Chile hacia el sur, alcanzando actualmente la ciudad de Santiago. Nosotros, la observamos en Banda Florida y en Villa Unión, pero conocemos la zona hacia el norte donde se dieron los otros registros, ubicados en el paso natural hacia Chile. En efecto, Villa Unión y Banda Florida se encuentran a 1200 m.s.n.m., Vinchina se ubica setenta kilometros al norte, valle arriba, a unos 1450 m.s.n.m. Esta localidad se comunica con Alto Jagüe (1800 m.s.n.m.) a traves de la Quebrada de Troya. Desde Alto Jagüe, por la Quebrada de Santo Domingo se accede a Laguna Brava (4000 m.s.n.m.) y desde ahi al paso internacional Pircas Negras (4165 m.s.n.m.) en la frontera con Chile. Creemos que una expansión de esta especie desde Chile sería factible por estos parajes, donde de hecho (Laguna Brava), observamos torcazas volando muy alto en ambas direcciones. Según Bodrati y Cockle (2007) los pobladores locales dicen que observan a la Torcaza Alas Blancas en la zona desde hace más de 20 años y se la llama Paloma China.

Banda Florida, provincia de La Rioja.

Torcaza Ala Blanca en Huaca Pucllana, Miraflores, Lima, Perú.

Tuvimos la oportunidad de observar con cierto detalle a esta palomita en distintos puntos de Lima, Perú. Es una especie que prefiere los oasis que construye el hombre dentro de su desértico hábitat.

En Perú se la llama Cuculí o Tórtola Melódica. Antes se creía que era una raza de la Paloma Asiática (Zenaida asiatica). Actualmente se considera a la Torcaza Alas Blancas (Zenaida meloda) una especie válida en base a diferencias genéticas, color de las partes desnudas, su distribución disyunta y las notables diferencias en la vocalización. En la obra de Olrog (1968) sobre las aves sudamericanas se la denomina Tórtola Aliblanca (Zenaida asiatica).

Nótese sus rasgos característicos, el periocular azul y la mancha blanca en el ala, que la diferencian de la conocida Torcaza (Zenaida auriculata) con la que comparte una buena porción de su distribución, incluyendo su "nuevo" hogar en el Valle del Bermejo, La Rioja, Argentina.


Para leer o consultar: 

Bodrati, A. y Cockle, K.: "La Torcaza Alas Blancas (Zenaida meloda): Una nueva especie para la avifauna argentina" Hornero 23 (1): 35-36, 2008.
Bodrati, Vitale, Cockle, Ferrari et. al.: "Nidificación y distribución de la Torcaza Alas Blancas (Zenaida meloda) en Argentina" Nuestras Aves 55: 6-8, 2010. 
Olrog, C.C.: "Las aves sudamericanas" Tomo I, 1º Ed. Universidad Nacional de Tucumán, Fundación Miguel Lillo, Tucumán, 1968.
Schulenberg T., Stotz D. et al.: "Aves del Perú", Princeton University Press, Serie Biodiversidad Coribdi 01, 1º Ed, Lima 2010.

Ver más Aves:


lunes, 5 de marzo de 2012

Corzuela Parda

 Corzuela Parda (Mazama guazoubira) - Brown Brocket Deer


"Volteando sin asco el monte
el ojo del hacha quiere llorar
cuando muere una corzuela
la arena se vuelve sal"

Zamba de Anta
(G. "Cuchi" Leguizamón- M. Castilla- C.F. Perdiguero)

Nos íbamos del Parque Provincial Chancaní rumbo oeste hacia los llanos de La Rioja, por la Ruta Provincial 28 (antigua ruta principal hacia tal destino) que por estos días es un ripio en buen estado. Cien kilómetros hasta el próximo pavimento ya en las cercanías de Chepes. Según José, guardaparque de Chancaní "gaucho" como pocos que nos hizo sentir como en casa, el camino era bueno y se podía, con suerte, llegar a observar alguna ejemplar de nuestra fauna autóctona. Incluso los escasos Guanacos que quedan en la provincia. Pensábamos que no habíamos tenido suerte con las Corzuelas, de las que tanto nos había comentado José. Por la tremenda sequía que asola la región, se acercaban mucho y se las podía observar en los bebederos de los caballos. No las vimos, solo huellas en algunos tramos de las picadas que permiten recorrer el parque. A pesar de ello, felices partimos hacia el próximo destino con numeroso registros de fauna en las cámaras y más aún en nuestras retinas.
La ruta se extiende hacia el oeste en una línea casi recta que atraviesa los llanos. El bosque de quebrachos queda atrás, cada vez menos, solo árboles aislados hasta desaparecer en un monte bajo. No pasaron mas de diez kilómetros cuando vimos en el horizonte del camino un mamífero de importante porte, que seguro no era una cabra, cruzar sin apuro la huella.
Era una Corzuela Parda (Mazama guazoubira) Fisher, 1814; llamada también Guazuncho, Viracho, Guazú-birá (en guaraní), Ñi´imshi en Qom, Sacha Cabra (derivado del quechua) en todo el noroeste o Cabrito del Monte, entre tantos otros nombres locales.
Raúl Leonardo Carman, en sus Apuntes sobre fauna argentina, advertía sobre las altas posibilidades de observar fauna en los caminos (incluso publica una foto de una Corzuela Parda al borde de la ruta Transchaco), destacando los motivos que concurren para tal factibilidad. Lejos de negar esto, todos nuestros avistajes de corzuelas (y varias especies más) se dieron en las rutas y caminos de nuestro extenso país.

 La Corzuela Parda cruzaba el camino obligándonos a decidir entre aumentar la velocidad (que no eran más de 60 km/h dado el camino) para llegar a verla y fotografiarla o disminuirla para que no se asuste, pues este animalito es muy cazado fuera de las reservas y están más acostumbrados a que le apunten con rifles que con cámaras. Paula sacó medio cuerpo por la ventana, aún con el vehículo en movimiento y pudo tomarle un par de fotos, yo conducía el auto, ya en punto muerto, frenando suave para evitar el polvaredal...

mientras que la corzuela se perdía en el monte.

 Curiosa se detuvo a escasos metros para observarnos desde su enmarañado hábitat

 permitiéndonos aunque sea registrarla, con estas imagenes que compartimos.


Las imagenes a continuación las tomamos en la Reserva Experimental Horco Molle, provincia de Tucumán y corresponden a un macho de Corzuela Parda en semi libertad, pues la reserva lejos está de ser un zoológico. En ella se rehabilitan especies heridas o decomisadas del tráfico de fauna y el mascotismo, se las cuida y estudia al mismo tiempo que se educa a la comunidad. El predio de 200 hectáreas que ocupa se encuentra junto a las 14.000 hectáreas del Parque Sierra de San Javier, que protege la Yunga y el Chaco Serrano de la sierra homónima.


Esta especie es un Ungulado (pies con pezuña) del orden Artiodactyla (dedos pares en las patas), suborden Ruminantia (es un rumiante, posee el estómago dividido en cuatro cámaras), rumia es decir, simplificando, come rápido, luego lo regurgita para masticar mejor y más tranquilo. Pertenece a la familia Cervidae, es un ciervo de mediano porte cuya longitud cabeza-cuerpo va de los 82 a 125 cm, la cola entre 8 y 15 cm; alcanza una altura en la cruz de 55 a 65 cm. Su peso, de 8 a 25 kg. Es de aspecto esbelto y grácil. Los machos posen astas puntiagudas, sin ramificaciones, que pueden medir entre 7 y 15 cm. El pelaje es corto, grueso y bastante duro. La coloración general es parda o parda grisácea, con las partes ventrales más claras.


Se distribuye desde el sur de México hasta Uruguay y Argentina, donde habita el norte y centro del país, tan al sur por el este como los alrededores de la localidad de Gualeguaychú en Entre Ríos, centro de Córdoba y Santa Fe, norte de San Luis y este de San Juan. A lo largo de su amplia distribución geográfica se la encuentra en distintos tipos de bosques, montes y sabanas, es poco frecuente en selvas. En ambientes secos prefiere las cercanías del agua. Nosotros tuvimos la ocasión de observar esta especie en la eco región del espinal, en el Parque Nacional El Palmar, de noche, dando saltitos por la banquina del camino principal. En la eco región del chaco serrano, en la provincia de Salta, la vimos a pleno día alimentándose de los pastos que crecen en la banquina de la Ruta Nacional 9, al sur de la Posta de Yatasto. En el chaco seco, el registro que presentamos, al este de Chancaní, provincia de Córdoba. En la provincia de Tucumán registramos sus huellas en varias oportunidades, no lejos de la Cascada del Arroyo Los Ñoques, en el Parque Sierra de San Javier. A pesar de que es muy cazada, es aún una especie común en toda su área de distribución, con disminuciones locales en lugares donde se deforesta su hábitat y se la caza mucho. Aparentemente es una especie tolerante que se adapta a las modificaciones ambientales.


Es un ciervo que a diferencia de la mayoría es básicamente solitario o a lo sumo anda en parejas, no conforma harenes; es muy territorial y de actividad tanto diurna como nocturna. Se reproduce todo el año con una cría por nacimiento. Su dieta es herbívora, o más bien arbustívora-frugívora  basicamente ramoneadora, aunque no desdeña frutos e incluso hongos. Sus principales depredadores son el Yaguareté, el Puma y el Ocelote. También el Hurón Mayor, el Jote Real y el Yacaré Ñato que atacarían principalmente a las crías. A estos se agrega el hombre, que la caza sin tregua en toda su área de distribución.


Existen dos modalidades en la caza de este bello animalito: una es la caza para subsistencia, realizada por pueblos originarios y criollos locales (puesteros), que no representa una amenaza para la especie pues estos cazadores no depredan el recurso, solo cazan lo necesario. Esto se ve reforzado por mitos en los que el cazador sin escrúpulos es castigado por entidades sobrenaturales que cuidan el monte y sus animales. La otra modalidad es la caza "deportiva", realizada mayormente por pobladores urbanos, normalmente desmedida cosa que se agrava por la falta de control oficial. Dentro de esta, encontramos dos modalidades: la caza "deportiva" (al decir de los cazadores) practicada dentro del marco legal, respetando vedas y cupos. La otra es la caza seudodeportiva, caracterizada por la ilegalidad y el comportamiento inescrupuloso de sus practicantes que además de dañar el ecosistema perjudican directamente a sus paisanos de condiciones más humildes. La caza de la corzuela esta permitida en tres provincias Argentinas: Chaco y Formosa, de dos a cinco ejemplares por cazador y por temporada; y Jujuy, donde se permiten hasta tres ejemplares por cazador y por temporada. Por lo tanto, salvo en estas tres provincias y dentro de esos parámetros, toda caza es ilegal. El otro problema que afecta a la especie es el mascotismo. En efecto, muchas veces se mata a las hembras y se llevan los cachorros, lo más parecido a Bambi que uno se pueda imaginar, a los pueblos y ciudades donde se los tiene en cautiverio como mascotas no tradicionales buscando estatus social, excentricidad etc. De hecho, esto es bastante frecuente en Santiago del Estero, Salta y Tucumán. Muchas de las corzuelas existentes en la Reserva Experimental Horco Molle provienen del mascotismo. Pero sin dudas, la principal amenaza para la corzuela y en general para toda la fauna autóctona, es la destrucción de su hábitat, la deforestación y la extensión de la frontera agraria.


La Corzuela Parda fue cazada por los aborígenes sudamericanos desde tiempos inmemoriales como lo prueban los hallazgos arqueológicos de la Cultura Chaco-Santiagueña. Es aún mariscada (caza y recolección en el monte para la subsistencia, no depredativa) por las poblaciones Qom y Pilagá (entre otras) de Chaco y Formosa, que además de alimentarse utilizan su cuero, pezuñas y cuernos en la elaboración de distintos objetos. Por ello, pensamos que su gracia y belleza bastarían, es un recurso que debe ser revalorizado para ser protegido eficientemente. Todos nuestros ciervos autóctonos, salvo la corzuela, están en serio riesgo de extinción, no debemos permitir que esa grácil maravilla de la creación corra la misma suerte.

"La corzuela es una flor. 
Si se la mata, uno se muere".

Manuel Castilla (1918-1980), Poeta Salteño.



Para leer:

AA.VV. "Fauna Argentina, Las Corzuelas" CEAL, Buenos Aires, 1984.
Canevari, M y Vaccaro, O.: "Guía de mamíferos del sur de Sudamérica" 1º Ed. L.O.L.A. Buenos Aires, 2007.
Carman, Raúl Leonardo: "Apuntes sobre fauna argentina" Vazquez Mazzini Editores, Bs. As. 1988.
Cinti, Roberto Rainer: "Fauna Argentina, dramas y prodigios del bicherío" 1º Ed. Emecé Editores, Bs. As. 2005.
Lord, R.D.: "Mammals of South America"  The Johns Hopkins University Press, 2007.
Medrano, C. et. al.: "Zoología Qom, conocimientos tobas sobre el mundo animal" 1º Ed. Santa Fe: Ediciones Biológica, 2011.
Richard, E. y Juliá, J.P.: "La Corzuela Parda", En: Dellafiori, C. y Maceira, N. (eds): "Los Ciervos Autóctonos de la Argentina y la acción del hombre". Secretaria de Desarrollo Suatentable y Política Ambiental. Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente. Bs. As. Argentina, 2011.
Parera Aníbal: "Los mamíferos de la Argentina y la región austral de Sudamérica" 1º Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 2002.
Periago, M. y Leynaud, G.: "Uso de hábitat y comportamiento de la Corzuela Parda (Mazama guazoupira) en la Reserva de Chancaní, Córdoba, Argentina" APRONA, Bol. Cient. Nro 41 (2009): 17-23.



Ver también (sobre mamíferos): 

sábado, 3 de marzo de 2012

Tero Serrano

 Tero Serrano (Vanellus resplendens) - Andean Lapwing

 Compartimos en esta entrada algunas imagenes del Tero Serrano (Vanellus resplendens), Tschudi, 1843; también llamado Tero Andino o Avefría Andina (en libros editados en España). Esta especie, congénere del conocidísimo Tero Común (Vanellus chilensis) o Teru Teru habitante de todo el territorio nacional, al que se parece bastante incluso en su comportamiento, se diferencia principalmente por su tamaño algo menor, el capuchón que incluye el pecho de color gris y la ausencia del copete característico de su "primo". Posee una notable faja alar blanca y en la parte dorsal es pardo con reflejos violáceos o verdosos. La parte ventral, debajo del pecho, es blanca. Las patas y el espolón alar rosados. El ojo es rojo.
Es una especie común dentro de su área de distribución, las fotos que presentamos son de tres localidades de la puna jujeña.

 Tero Serrano en el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos, Jujuy.

Suelen andar en parejas o en grupos, aunque en nuestras imagenes aparecen individuos solitarios. Al norte de Abra Pampa, luego del encuentro con la Guayata que relatamos brevemente en una nota anterior, tuvimos la ocasión de observar una pareja con tres pichones de escasos días de vida, cruzando apurados la Ruta Nacional 9 (no hubo fotos, entre la sorpresa y la urgencia por disminuir la velocidad del automóvil, la verdad, ni se nos ocurrió).

 Camino a la Laguna Colorada, al este de La Quiaca, Jujuy.

Es un ave característica de las eco regiones Puna y Alto Andina. Se lo encuentra desde Colombia y Ecuador, a través de Bolivia y Perú, hasta Chile y Argentina. En nuestro país, habita el área andina del noroeste, es decir Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán  (nosotros lo observamos en el Alto Valle de Tafí y en el Abra del Infiernillo) y La Rioja. Siempre en ambientes de estepas y pastizales húmedos, orillas de lagunas, ríos, arroyos y vegas, entre los 2000 y 3.800 m.s.n.m.

 Río de Susques, puna de Jujuy.


Es un ave que pertenece al orden de las Charadriiformes, familia Charadriidae, perfectamente adaptada al riguroso clima de su hábitat donde las temperaturas extremas son frecuentes. En efecto, en la Laguna Pozuelos la temperatura mínima alcanza los -25º c y las máximas los 40º c.


Para leer o consultar:

Narosky Tito e Yzurieta Dario: "Guia para la identificación de las Aves de Argentina y Uruguay", Vazquez Mazzini Editores, Bs.As. 2006.
De la Peña, Martín: "Guía de Aves Argentinas",  Tomo II, 2º Edición, Editorial L.O.L.A., Bs. As. 1992.
Lucero, M. M.: "Lista y distribución de aves y mamíferos de la provincia de Tucumán" Fundación Miguel Lillo, Tucumán, 1983.
Olrog, C.C.: "Las aves sudamericanas" Tomo I, 1º Ed. Universidad Nacional de Tucumán, Fundación Miguel Lillo, Tucumán, 1968.
Olrog, C.C.: "Las aves argentinas, una nueva guía de campo" APN, Bs. As. 1984.
Schulenberg T., Stotz D. et al.: "Aves del Perú", Princeton University Press, Serie Biodiversidad Coribdi 01, 1º Ed, Lima 2010.

Ver más sobre Aves:

La Albufera de Mar Chiquita
Quebrada del Condorito
Aves del PN Quebrada del Condorito
Primer registro del Macá Grande en La Rioja
Centinela de Piedra
Mañana en Costanera Sur

Ver también:
La Posta de Hornillos